Los límites de la condescendencia

Lunes, 23 de enero de 2012

Francisco Toro de Caracas Chronicles visitó la Comuna Cacique Tiuna, un proyecto urbanístico impulsado por el gobierno. En un artículo en su blog describe sus conversaciones con algunos chavistas durante su visita:

Before we’d really managed to ask the first question, the building spokeswoman was off on a rant about how useless the government was.

“They told us we’d get to coordinate with the national government to decide who got which apartments, but it wasn’t like that at all. They just forgot all about the Popular Power (poder popular) and started handing out the apartments to whoever they wanted … plus they don’t really coordinate with each other, so you have two ministries plus the vicepresidency, plus another foundation – all handing out apartments here. Nobody asks for our opinion”…The rest of the visit was all like that: bitching and moaning about shoddy building work, bad urban planning leading to sewers that overflow, deteriorated rainwater collection leaving the area prone to flash floods…

Luego añade:

Of course, the story is entirely different when you ask about president Chávez himself. Genuine gratitude and real warmth shine through whenever people talked about him. There wasn’t anything coerced about it, as far as I could tell: people seemed genuinely delighted to look up to him as their leader….the disconnect between the way they saw him and how they viewed his government struck me as … weird.

Y concluye:

What you see in Cacique Tiuna is a new discursive standard at work, a set of ground rules about what is sayable and what is un-sayable in polite company.

Just as you would tune out anyone who said, “personally, I hate all niggers, but…” people in Cacique Tiuna are not willing to engage in conversation with someone who launches a head-on attack on the president.

It takes a real effort of the escuálido imagination to picture just how socially unacceptable that is in the social universe they inhabit. To East Side ears María Leon’s speech during Chávez’s Memoria y Cuenta might have seemed insanely extreme, but in Cacique Tiuna her outraged response to any direct attack on Chávez is just common sense.

Finalmente señala:

Chavistas are not an unthinking horde. You can engage them, critically, seriously, about shortcomings in the central government (shortcomings that they’re very lucid about) … but only so long as you leave Chávez out of it.

That, ultimately, is the price of entry into the conversation.

Perhaps you think that’s too high a price to pay. But it’s important to be clear eyed about what that means. You need to grasp that in demanding that Oppo leaders “take the fight to Chávez”, you’re demanding that they engage the 15-20% of the country in classes A, B and C at the cost of a fatal rift with the bulk of the 75-80% of the country in classes D and E.

The real fault-line running through the February 12th primary campaign, I think, has been between the three candidates willing to pay that price (Capriles, Pérez and López) – and those not willing to (Machado, Arria, and Medina).

Es verdad que un porcentaje significativo de venezolanos sigue teniendo una fuerte conexión emocional con el presidente Chávez . También lo es que muchos piensan que la culpa del desastre la tiene su entorno y no él. No hay nada original en estas observaciones.

Dicho esto, hay algo contradictorio en el razonamiento de Toro.

Si los chavistas que describe llegan al punto de colocar en un segundo plano su conexion emocional para votar por otra persona significa que algo se rompió: se dieron cuenta que hay un vínculo directo entre los problemas del país y Chávez; que Chávez es directamente culpable de los problemas que padecen. Por eso deciden votar por otro. No hay otra manera de verlo.

¿Por qué entonces no ayudarlos a ver ese vínculo?

Sería lo lógico, ¿no?

¿Y, si la idea es ayudarlos a ver este vínculo, es posible hacerlo sin desafiar la opinión que tienen de Chávez? ¿Dejando a Chávez “fuera” de la discusión?

Más aún, ¿no es precisamente esta una batalla fundamental en el largo plazo para ir forjando en el país una cultura democrática que nos vacune contra futuros rebrotes de izquierdismo autoritario? ¿Conectar los problemas del día a día con Chávez, sus ideas y su proyecto?

Estoy de acuerdo que la manera de proceder es clave. Las críticas deben ser respetuosas; no se debe perder de vista la existencia de este vínculo emocional. Hay maneras de criticar que, inconscientemente, aislan a la oposicion del universo chavista porque sugieren que todos los que apoyan a Chávez son idiotas.

Pero no es fácil convencer al chavista de que vote por la oposición sin atacar las creencias en las que se fundamenta su apoyo afectivo a Chávez.

Más sobre este tema:

  • Mi artículo sobre las diferencias entre María Corina y Capriles  está al centro de esta discusión.

¿Qué separa a Capriles de María Corina?

Domingo, 22 de enero de 2012

Hay una mezcla de conceptos en las discusiones sobre las estrategias electorales que nubla los méritos y debilidades de la posición de cada candidato.

Muchos están igualando cosas que deben estar separadas.

En primer lugar está la necesidad política de un discurso de reconciliación. Excepto Arria y Medina, todos los candidatos, incluyendo María Corina Machado, entienden esta necesidad.

Ya lo he dicho antes. El chavismo controla ahora las Fuerzas Armadas, la Asamblea Nacional, la Fiscalía, los tribunales, la mayoría de las policías, y otras instituciones de Estado. Para forzar a Chávez a aceptar una victoria opositora se necesita la ayuda y colaboración de mucha gente dentro de estas instituciones.

Un discurso como el de Arria -que desestima la necesidad de reconciliación y en el que muchos perciben elementos de retaliación- no es la mejor manera de buscar la colaboración de estos sectores sin los cuales la transición pacífica de poder podría fracasar. La falta de disposición o incapacidad para tender puentes podría marcar la diferencia entre una transición exitosa y un escenario violento o de perpetuación del chavismo en el poder.

En segundo lugar está la necesidad electoral de ganar el voto de los nini.

Y aquí hay otro debate donde en un extremo está Capriles y en el otro María Corina Machado. Este debate no tiene nada que ver con la orientación ideológica de los precandidatos.

La estrategia de Capriles para captar el voto nini es evitar en lo posible la confrontación ideológica y las críticas frontales al modelo autoritario e hiperestatista de Chávez, y enfocar el discurso en los problemas que afectan “directamente” a los venezolanos: educación, inflación, inseguridad, etc. Aunque confronta a Chávez a cada rato, lo hace en ciertos registros. Ibsen Martínez exagera un poco, pero no mucho cuando dice que “señala la piedra y no la mano que la arroja.” Yo diría más bien que propone erradicar o hacer más tolerables los síntomas sin hablar mucho de la enfermedad (el modelo) que los produce.

La estrategia de María Corina Machado es menos condescendiente. Su discurso no ignora problemas como la inseguridad, la educación, la inflación y la escasez (más bien habla sobre estos problemas con mayor conocimiento que los demás candidatos), pero sí los hace inseparables de los cimientos ideológicos de la revolución chavista. Más que los otros candidatos, María Corina enfatiza que las ideas muertas y el obsoleto modelo estatista y autoritario del presidente son inseparables de los problemas que afectan el día a día de los venezolanos. Su discurso enfatiza estos problemas, pero a diferencia de Capriles los amarra al modelo de Chávez y a un defensa incondicional de las ideas y valores liberales.

Y esto lo hace sin ser percibida como una radical. Nadie coloca a María Corina en la misma categoría de Diego Arria.

¿Cuál de estas dos estrategias es más efectiva?

Señalar la baja popularidad de MCM en las encuestas como una prueba de la inefectividad de su estrategia es arbitrario, porque es muy difícil aislar el factor o los factores que la están perjudicando. MCM no tiene partido ni dinero ni maquinaria ni plataforma y comenzó desde muy abajo en las encuestas (además es mujer). Así como su discurso podría estar afectándola, todas estos factores y otros (carisma, apariencia, etc) también podrían estar afectándola. Y es difícil asignar un peso específico, o incluso aproximado, a cada factor o combinación de factores. Nadie ha presentado pruebas convincentes que demuestren que MCM está abajo por su decisión de contrastar su proyecto desvergonzadamente democrático y liberal con el proyecto del gobierno.

Lo que sí sabemos con certeza son dos cosas.

1) Lo que dice MCM es la verdad: los problemas en Venezuela son inseparables del proyecto hiperestatista y autoritario del presidente. Y señalar el proyecto ideológico que produce los problemas no significa ignorar o no hablar de estos problemas. No está claro que introducir este elemento vinculante -entre los problemas y el modelo- sea un factor determinante, para bien o para mal, en la batalla por los indecisos.

2) Esta batalla de ideas y esta necesidad de contrastar proyectos quizá no parece muy importante en el corto plazo, pero tarde a temprano alguien va a tener que pelearla. Porque sólo ganándola se logrará debilitar estructuralmente al chavismo y vacunar al país contra rebrotes de izquierdismo autoritario.

 

El 23 de enero de Moleiro

Domingo, 22 de enero de 2012

Crecí escuchando su nombre porque era amigo de mi papá. Varias veces lo vi y recuerdo que era simpático, tenía una voz muy ronca y llamaba a mi mamá Agatha (a pesar de que se llama Iris). Tenía fama de bebedor y decía que su biografía, inpirada en la de Neruda, se llamaría Confieso que he bebido. No lo escuché yo decir eso, pero escuché el cuento mil veces, la primera vez cuando mi papá me vio leyendo la biografía de Neruda… “¿Sabes cómo dice Moisés Moleiro que va a titular su biografía?”

Hay un grupo de escritores de vocación relativamente jóvenes que leo con mayor interés que a muchas vacas sagradas en parte responsables de convertir las páginas de opinión de los diarios venezolanos en una suerte de soporífera sección de anuncios clasificados desprovista de argumentos y poder para atizar la discusión e intercambio de ideas. Boris Muñoz es uno. Otros dos son Juan Nagel y Francisco Toro de Caracas Chronicles. Y otro es el hijo de Moisés Moleiro, Alonso, que en la última edición dominical de Tal Cual escribió un excelente artículo sobre su papá.

No dejen de leerlo.

Más tarde:

  • ¿Qué separa a María Corina Machado de Capriles?

El circo republicano y la mejora de la oposición

Viernes, 20 de enero de 2012

La carrera del partido Republicano en EEUU es un espectáculo a la vez aterrador, enervante, desmoralizador y divertido.

No sé cómo un republicano inteligente puede observar lo que está ocurriendo con el partido sin deprimirse.

Krugman lo resume en un parrafito cáustico pero certero:

I view the primary race through the lens of the FOF theory — that’s for “fools and frauds”. It goes as follows: to be a good Republican right now, you have to affirm your belief in things that any halfway intelligent politician can see are plainly false. This leaves room for only two kinds of candidates: those who just aren’t smart and/or rational enough to understand the problem, and those who are completely cynical, willing to say anything to get ahead.

Para los que tienen una mirada larga, capaz de ver atrás varios siglos y extenderse a varias regiones, el estado de ruina del partido republicano no es algo extraordinario. Más extraordinario es que un partido o coalición se comporte con suma madurez, como lo ha hecho la oposición en Venezuela. Es impresionante ver cómo hasta los medios internacionales más perezosos por fin han venido actualizando la narrativa sobre las fuerzas que adversan a Chávez, abandonando el viejo discurso de una oposición “fragmentada e incompetente” por algo que se acerca más a la realidad. Ya incluso los analistas que no hacen sino repetir opiniones cambiaron su discurso sobre la oposición.

Y luego estamos nosotros mismos. No es poca cosa que los debates que tenemos hoy no son sobre cosas grandes como la unidad y la abstención, sino sobre temas como la rencillas dentro de la unidad, las ventajas y desventajas de la estrategia de cada precandidato, la mejor manera de atraer el voto nini y cosas por el estilo.

Esto es una mejora.

Un ligera diferencia

Viernes, 20 de enero de 2012

Hoy en El Nacional:

El Ejecutivo, en menos de 24 horas, presentó dos cifras distintas de la generación eléctrica que se incorporó al sistema nacional el año pasado, las cuales difieren en 1.786 megavatios.

La Corporación Eléctrica Nacional emitió un comunicado, con fecha del 18 de enero, el cual tituló “Incorporados 1.214 MW al Sistema Eléctrico Nacional en el 2011,” mientras que la Agencia Venezolana de Noticias publicó una nota ­que reseña una declaración del presidente Hugo Chávez­ que tiene como encabezado “Venezuela incorporó 3.000 megavatios al sistema eléctrico en 2011.”

Un prueba más de que Chávez lanza cifras con el mismo sentido de responsabilidad de una borrachito de esquina.