El circo republicano y la mejora de la oposición

Viernes, 20 de enero de 2012

La carrera del partido Republicano en EEUU es un espectáculo a la vez aterrador, enervante, desmoralizador y divertido.

No sé cómo un republicano inteligente puede observar lo que está ocurriendo con el partido sin deprimirse.

Krugman lo resume en un parrafito cáustico pero certero:

I view the primary race through the lens of the FOF theory — that’s for “fools and frauds”. It goes as follows: to be a good Republican right now, you have to affirm your belief in things that any halfway intelligent politician can see are plainly false. This leaves room for only two kinds of candidates: those who just aren’t smart and/or rational enough to understand the problem, and those who are completely cynical, willing to say anything to get ahead.

Para los que tienen una mirada larga, capaz de ver atrás varios siglos y extenderse a varias regiones, el estado de ruina del partido republicano no es algo extraordinario. Más extraordinario es que un partido o coalición se comporte con suma madurez, como lo ha hecho la oposición en Venezuela. Es impresionante ver cómo hasta los medios internacionales más perezosos por fin han venido actualizando la narrativa sobre las fuerzas que adversan a Chávez, abandonando el viejo discurso de una oposición “fragmentada e incompetente” por algo que se acerca más a la realidad. Ya incluso los analistas que no hacen sino repetir opiniones cambiaron su discurso sobre la oposición.

Y luego estamos nosotros mismos. No es poca cosa que los debates que tenemos hoy no son sobre cosas grandes como la unidad y la abstención, sino sobre temas como la rencillas dentro de la unidad, las ventajas y desventajas de la estrategia de cada precandidato, la mejor manera de atraer el voto nini y cosas por el estilo.

Esto es una mejora.

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