La herencia del 14 de febrero

Lunes, 22 de marzo de 2009

2007-05-30-sl--protesta_venezuela_-_74352452Las manifestaciones en Caracas el 14 de febrero de 1936 llevaron el entonces presidente, Eleazar López Contreras, a un cambio en su gobierno y a liberalizar su política.

Entre otras cosas, López Contreras tuvo que destituir al gobernador del Distrito Federal, restituir las garantías constitucionales suspendidas el 5 de enero y derogar un decreto de censura y control sobre los medios (periódicos y radio) emitido dos días antes de las manifestaciones.

El historiador Manuel Caballero dice en su biografía de Betancourt que ese día afloró la mentalidad democrática de la nación y que desde entonces Venezuela vive en democracia:

“Había un nuevo actor en escena: la calle. La calle y no sólo esa opinión pública que por boca de los viejos dirigentes civiles y militares se había expresado en 1908, sino la opinión activa y sin intermediarios. Hay que insistir no sólo en que eso se dio por primera vez desde 1830, sino que se hizo en forma mucho más clara y definitiva que el 19 de abril de 1810, cuando los jefes de la poblada eran también los jefes de la sociedad.”

Este hito histórico me vino a la mente leyendo el último informe de las ONG Provea y Espacio Público sobre las protestas en Venezuela. Del reporte, vale la pena destacar tres datos:

  • En 2008 hubo 1602 manifestaciones públicas. En 2009 hubo 3297.
  • El enero de 2010 hubo tres veces más protestas que en enero de 2009.
  • La protestas se han decentralizado, expandiéndose a casi todos los estados del país.

Conforme aumenta la represión del gobierno y se cierran espacios de acción democrática, el número de protestas ha aumentado en un 105 por ciento anual.

A mi modo de ver, el 14 de febrero de 1936 fue la chispa inicial que marcó un proceso de democratización sin precedentes en la historia de Venezuela. La democracia quizá no afloró ese día pero sí comenzó a abrirse paso ante una tullida herencia autoritaria de varios siglos.

Desde entonces ha habido increíbles avances, y también tropezones y retrocesos. Pero no debemos perder la perspectiva: el informe de Provea/Espacio Público es un indicador entre muchos de que la fuerza democrática que nació en febrero del 36 sigue viva, dispuesta a ganar este pulso.

Sugerencia al imperio

Jueves, 18 de marzo de 2010

Obama Race 2008En respuesta al informe anual sobre derechos humanos del Departamento de Estado, el gobierno de Brasil criticó a Estados Unidos por atribuirse competencias propias de instituciones internacionales.

Marco Aurelio García, asesor presidencial para Asuntos Internacionales, dijo que “ningún país puede atribuirse lo que es propio de organismos multilaterales, a no ser que se crea una misión civilizadora en el mundo.”

Dejando a un lado el papelón reciente de Lula con la muerte de Zapata Tamayo, creo que esta crítica es válida.

No digo que Estados Unidos no tenga derecho a hacer su propio reporte sobre la situacion de los derechos humanos en el mundo, pero ¿para qué hacer un conspicuo esfuerzo anual de divulgación del informe? ¿Por qué no enviar el reporte silenciosamente a activistas, ONG, organismos multilaterales y gobiernos receptivos, además de publicarlo en la página web, disponible para quien lo quiera ver?

Cierto, la maquinaria diplomática estadounidense cuenta con amplios recursos para hacer una valiosa contribución en el destape de abusos y violaciones a los derechos humanos. Pero el papel de ruidoso fiscal mundial se lo debe dejar a las ONG independientes y a los reputados órganos internacionales como la CIDH.

El pensamiento mágico

Miércoles, 17 de marzo de 2010

Héctor Abad Faciolince

Héctor Abad Faciolince

Hablando sobre la trágica muerte de su hermana en El olvido que seremos, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince hace una aguda reflexión sobre la muy delgada línea que, dentro de cada uno de nosotros, separa al hombre civilizado del hombre bárbaro y primitivo.

La observación no es un raro chisporroteo de genialidad, sino una pequeña muestra de la calidad de la novela y el novelista:

Las enfermedades incurables nos devuelven a un estado primitivo de la mente. Nos hacen recobrar el pensamiento mágico. Como no comprendemos bien el cáncer, ni lo podemos tratar (y mucho menos en 1972, cuando Marta se murió), atribuimos su súbita aparición incomprensible a potencias sobrenaturales. Volvemos a tener ideas supersticiosas, religiosas: hay un Dios malo, o un demonio, que nos envía un castigo bajo la forma de un cuerpo extraño: algo que invade el cuerpo y los destruye. Entonces se le ofrecen sacrificios a esa deidad, se le hacen promesas (dejar el cigarrillo, ir de rodillas hasta Girardota y besarle las llagas al Cristo milagrosa, comprarle una corona de oro engastada de piedras preciosas a la Virgen), se le recitan plegarias, se exhiben muestras de humillación en medio de las peticiones. Como la enfermedad es oscura, creemos que sólo algo aún más oscuro la podrá curar.

En esos momentos de miedo y dificultad poco o nada nos separa de aquellos hombres primitivos que veían los rayos como un descargo despiadado de la ira de Dios, o que se tatuaban el cuerpo con símbolos extraños para aullentar a los espíritus malignos. El salvaje que habita dentro de nosotros -y del que jamás nos libraremos- se sale de la jaula.

Más sobre este tema:

¡Sí se puede!

Martes, 16 de marzo de 2010

Si algo ha aprendido este humilde servidor estos últimos diez años, es que la capacidad de decir estupideces de Chávez es un barril sin fondo. Por más que uno piense que es físicamente imposible caer más bajo, él siempre nos demuestra que sí se puede.

Desmemoriado que soy, a veces se me olvida esta lección. Pero, tarde o temprano, Chávez me la recuerda:

 

Más sobre este tema:

  • Chávez aconseja al pueblo a bañarse con totuma para ahorrar agua.
  • Chávez cuenta con detalle -y en cadena nacional- su última diarrea.
  • Chávez aconseja ir al baño con linterna para ahorrar luz.
  • Chávez asegura que el exceso de gordos es una prueba de que Venezuela se alimenta mejor.
  • Chávez explica cómo los cubanos van a producir una lluvia que nunca llegó.
  • Chávez dice que los gringos aprovechan el terremoto para quedarse en Haití “haciéndose los pendejos.”

Nota: los videos son sólo de los últimos seis meses.

¿Derecha solidaria?

Lunes, 15 de marzo de 2010

Antonio Ledezma y Sebastián Piñera

Antonio Ledezma y Sebastián Piñera

Primero fueron las valientes y lúcidas críticas a los gobiernos de Venezuela y Nicaragua de Guillermo Cochez, embajador ante la OEA de Panamá, donde actualmente gobierna un presidente de centro derecha.

Luego el sobrio discurso contra el populismo autoritario que dio, en la Cumbre del Grupo de Río, el costaricense Oscar Arias, un líder que, aunque viene de una familia social demócrata, muchos, con esa manía de ver la política en términos binarios, han encasillado en la derecha “neoliberal.”

Y luego la invitación a su toma de posesión que le hizo el centro derechista Sebastián Piñera al alcalde de Caracas Antonio Ledezma, uno de los líderes más conspicuos de la oposición venezolana.

Sin esa pragmática prudencia, que muchas sirve de coartada a la complicidad y el silencio, el nuevo presidente de Chile le dijo a Ledezma que su gobierno enviaba un mensaje de respaldo a los demócratas de Venezuela.

¿Y dónde está la izquierda?

Salvo Barack Obama, ningún líder de izquierda o centro izquierda del hemisferio ha denunciado la erosión de la democracia en países como Nicaragua, Bolivia y Venezuela. Ni tampoco -y aquí no hay sorpresa- la falta de libertades en Cuba.

El presidente de Brasil acaba de avergonzar a sus defensores comparando los presos de conciencia de Cuba con los “delincuentes presos de São Paulo,” terminando de desenmascarar una complicidad con los Castro que vengo denunciando -frente a la mirada escéptica de muchos de mis colegas- desde hace un año.

Por supuesto, se deben señalar lo grises. A Uribe y a Calderón no les puede importar menos lo que pase en Bolivia o Venezuela, con tal de que no los afecte a ellos. Y algunos legendarios izquierdistas de la región han sido, desde las trincheras de la oposición, fuertes críticos del retroceso autoritario de los países del ALBA.

Pero lo cierto es que la izquierda ya no enarbola la bandera de la defensa de la democracia en América Latina, un giro histórico lamentable, considerando la valiente lucha de muchos izquierdistas contra las dictaduras militares.