La tentación totalitaria

Miércoles, 27 de enero de 2010

07.01.14.BellyUp-XEn su más reciente libro Bernard-Henri Lévy se queja sobre cómo la izquierda -a la que considera su “familia”- se ha dejado robar la antorcha de la lucha antitotalitaria.

Lévy dice que la izquierda atraviesa una etapa oscura y critica a muchos miembros de su “familia” por haber sucumbido al canto de sirena del totalitarismo, sobre todo cuando evalúan la realidad de países donde no viven.

Pensé en esta observación de Lévy cuando leí las declaraciones sobre Venezuela del canciller español, Miguel Ángel Moratinos:

“Hay que respetar las elecciones y sus resultados. Chávez es tal vez el presidente de América Latina que ha superado más consultas referéndum. El pueblo lo eligió, por lo que tenemos que trabajar con él para garantizar el respetuo mutuo y con el claro objetivo de la estabilidad regional.”

No voy a perder tiempo refutando estas declaraciones, porque ya otros lo han hecho bien, y sin mucho esfuerzo. Pero sí me gustaría afincar en el punto de Bernard-Henri Lévy y lamentar cómo la izquierda moderna y democrática iberoamericana -en Chile, en Brasil, en España- ha mantenido un inexplicable silencio y pasividad (sino una abierta complicidad) frente al creciente autoritarismo de Chávez.

Chile es un curioso ejemplo. El gobierno saliente de Michelle Bachelet -tan admirable y exitoso en otros campos- dice haber ejercido presión sobre los gobiernos autoritarios de América Latina por los canales diplomáticos. Pero, con esta invisible (y muy conveniente) estrategia, Chile no luce en su hoja de vida ningún logro concreto. Y, en público, el lamentable silencio a veces ha sido roto con vergonzosas declaraciones, como cuando, refiriéndose a la dictadura cubana en 2009, el ex canciller Alejandro Foxley dijo que Chile se caracterizaba por el respeto a la “diversidad política” y a los “diferentes caminos al desarrollo.”

¿Pragmatismo? Es posible. Pero si esa es la razón la reacción de Bachelet a los recientes atropellos contra el canal RCTV (que afectaron, por cierto, a TV Chile) no ha debido ser tan tímida. Después de todo, Bachelet ya está de salida y puede darse el lujo de una pequeña salida de tono.

Curiosa situación, la de Chile. La derecha, con su oscuro pasado autoritario, es la que ahora enarbola la bandera de la defensa internacional de la democracia.

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