Un gran logro de la revolución

Martes, 25 de octubre de 2011

El boom del teatro es una las cosas que más me ha sorprendido (positivamente) desde que llegué a Caracas.

Diógenes y las camisas voladores, Petroleros suicidas, Salto atrás con hermanos Marx, El cornudo 2, Una más y la cuenta…la oferta de teatro en Caracas es cada vez más variada y numerosa.

El resto del país empeora. Uno ve, por ejemplo, edificios de clase media que se han deteriorado hasta parecer casi ranchos; viejas antenas parabólicas de las que brotan retoños verdes que parecen ir carcomiendo, como hongos o moho, la anacrónica estructura de metal; semáforos de adorno a los que ya nadie presta atención; o ramas de árboles desbordándose hacia las avenidas casi tocando los techos de los carros; o pedazos de calle levantados por raíces de arboles como si la selva le estuviese ganándole la batalla a la civilización (poderosa metáfora del duelo político nacional).

Pero el teatro está en auge, desafiando y hasta ahora venciendo estas corrientes negativas.

¿Por qué ocurre esto?

La respuesta me la dio mi mamá: Hugo Chávez.

Y no me refiero a que Hugo Chávez está revitalizando el teatro nacional a través de subsidios culturales. Me refiero a que el origen del boom está en las políticas represivas y autoritarias del gobierno.

En un artículo en Polinomics, Gustavo Rojas Matute despliega con detalle esta explicación.

El teatro venezolano, dice Rojas, siempre había sido una actividad precaria, cuyo modelo de negocios se basaba en mantener los precios bajos para atraer al público. Y para poder mantener los precios bajos los subsidios del Estado eran indispensables.

Pero los subsidios dependían del precio del petróleo y durante los 80 y los 90 la actividad teatral se redujo hasta casi extinguirse.

Pero luego ocurrieron dos cosas: la Ley Resorte (que impuso regulaciones sobre los horarios de las telenovelas) y el cierre de RCTV, el más grande productor de novelas del país.

Estas dos cosas infligieron un golpe letal a la industria nacional de telenovelas.

Y mermada la industria de las telenovelas, explica Rojas, “muchas celebridades tuvieron que migrar a las tablas, ya no por pasión, sino por necesidad.”

Las estrellas de las novelas atraen público y el público atrae dinero y el dinero permite hacer más obras y estimula la competencia. Rojas cita un estudio que revela que la mayoría de las obras de Broadway garantizan su éxito con la presencia de una gran celebridad.

A esto hay que sumar dos factores adicionales. El primero es que los productores de teatro venezolano se han vuelto más hábiles creando un modelo de negocios rentable para sus obras -buscando y diversificando patrocinios, por ejemplo. El segundo es el otro boom -el de stand-up comedy-, que es a la vez un resultado y un potenciador del boom de teatro.

No sólo son los fracasos. Hasta los logros de la revolución son producto del autoritarismo, la chapucería y la improvisación.

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