Discutiendo en las tinieblas

Jueves, 17 de mayo de 2012

Se decidió a favor de la tarjeta unitaria (rebautizada tarjeta de la unidad).

Sólo quiero decir que la desinformación, la confusión y la inhabilidad de muchos para comprender el debate y entender qué estaba en juego o cuál era el fondo de la discusión me sorprendió un poco.

Muchos argumentaban a favor de una tarjeta unitaria sin saber que en realidad estaban argumentando a favor de la tarjeta propia.

El politólogo José Vicente Carrasquero, por ejemplo, declaró: “Si AD hubiese ganado en las primarias, estaría en contra de la única. ¿Por qué no se quieren contar? Porque le fue muy mal en las primarias y no les interesa sacar pocos votos en esta elección.”

Bien. Aceptemos como cierto lo que dice Carrasquero: la motivación de AD es política. A ellos no les conviene contarse porque, si salen mal en las elecciones, podría perder poder dentro de la MUD en futuras negociaciones y, en general, perder fuerza en la oposición. Esa es la implicación de lo dicho por Carrasquero.

El problema es que la tarjeta unitaria le permite a AD no contarse. De hecho, ya AD y Copei dijeron que no irían con tarjeta propia. Y, si no hay una medición clara de la votación de cada partido, el argumento que verdaderamente anima a las fuerzas políticas que rechazan la tarjeta única -medir fuerzas entre los partidos de la MUD- se desbarata como un castillo de naipes. Porque no me vengan con el cuento de la supuesta incapacidad de los votantes opositores de encontrar a su candidato en el tarjetón. Simplemente no hay comparación entre esta “preocupación” y las otras más reales que muchos hemos mencionado.

En fin, de esto se trata la unidad. Yo creo que había razones poderosas para ir con tarjeta única. Pero algunas batallas se ganan, otras se pierden. La MUD está ahí precisamente para eso: dirimir desacuerdos. Ahora hay que mirar hacia adelante. Estas pequeñas diferencias no deben hacernos perder de vista al verdadero adversario.

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