Sobre la tarjeta única

Miércoles, 25 de abril de 2012

Teodoro Petkoff escribe hoy sobre las obvias ventajas de la tarjeta única. De todas las que enumera, vale la pena subrayar ésta:

La tarjeta única hace también única la campaña, porque de ir cada partido con su tarjeta propia, alguna diferencia tendría que marcar con los demás para atraer votos hacia aquella, corriéndose siempre el riesgo de cierta cacofonía en la transmisión de tantos mensajes particulares.

Permítanme rearticularlo.

Primero organizamos unas primarias cuyo principal objetivo es escoger un candidato al que todas las fuerzas opositoras se comprometan a apoyar sin ambages.

Pero luego hay una tarjeta que incentiva fuertemente a los partidos a atraer votantes que apoyen-al-candidato-unitario-pero-a-través-de-mi-partido. ¿Puede tener esto una consecuencia que no sea dividir o disgregar el mensaje opositor? ¿Volverlo proteico e inconsistente? Quizá exagero y el efecto va a ser neutro. Pero de algo podemos estar seguro: positivo no va a ser. Si tiene un efecto, va a ser negativo.

No me extrañaría que ambos bandos -los partidos que se oponen y los que la apoyan- estén sobreponiendo sus intereses particulares a los intereses de la oposición en su conjunto.

Pero eso no importa. Lo cierto es que, así los partidos que apoyan la tarjeta única lo hagan por razones políticas, ellos tienen la razón.

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