Observaciones sueltas sobre Brasil

Jueves, 20 de junio de 2013

En un artículo sobre las protestas en Brasil, The Economist señala algo importante: buena parte de la nueva clase media en Brasil esta prácticamente a una quincena de caer de nuevo en la pobreza.

Y, por supuesto, esto me recuerda lo que comenté el otro día sobre Fukuyama y la definición de clase media. Cuando escuchamos “clase media” no pensamos en personas que están crónicamente al borde de deslizarse otra vez a la pobreza. Pero lo están. Como recuerda Fukuyama, sólo dos por ciento de la clase media en Brasil tiene título universitario.

Lo peor es que estas protestas en Brasil están ocurriendo en tiempos de bonanza, con los precios de los commodities todavía altos. ¿Qué ocurrirá cuando de verdad bajen?

En segundo lugar, Jorge Castañeda tiene razón en señalar que una de las principales víctimas de las protestas es el “espejismo” de Brasil; la “burbuja” inflada por los medios de un país que, como un cohete, ascendía rápidamente a las alturas siderales del primer mundo.

Debo decir que, desde muy temprano, detecte que había mucho de groupthink en esta narrativa. A cada rato me preguntaba cuándo iba a aparecer el Minxin Pei de Brasil. Pero por mucho tiempo no hubo muchas voces disidentes.

Finalmente, lo dejo con este dato divertido, de la razón que inicialmente espoleó las manifestaciones:

Bus fares have not risen for 30 months (mayors routinely freeze fares in municipal-election years, such as 2012, and in January this year the mayors of Rio and São Paulo agreed to wait until June before hiking in order to help the federal government massage the inflation figures). In fact, the rise in São Paulo’s and Rio’s bus fares comes nowhere close to matching inflation over that 30-month period. But bus fares are under government control, unlike other fast-rising costs such as those for housing and food. Perhaps they were simply chosen as a scapegoat.

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