Madrugonazos

Jueves, 24 de noviembre de 2011

En la madrugada un grupo de policías se mete a un barrio y allanan varias casas a veces sin razón y violando siempre procedimientos legales.

Incautan drogas y se llevan a decenas de personas detenidas. Luego el jefe policial o ministro a cargo de la operación llama al Aló, Presidente, o convoca una rueda de prensa para presentar estadísticas de detenciones y incautaciones como prueba de lo avances en la lucha antidrogas.

El problema es que las cifras son engañosas. La policía arresta a personas por tener cantidades minúsculas de drogas, como un simple tabaco de marihuana.

Y a veces, cuando encuentran estas cantidades de droga insignificantes, se llevan preso a todos los que están en el lugar del allanamiento. Los miembros de la ONG Justicia y Proceso, que llevan un tiempo investigando estos operativos y me facilitaron esta informacion, cuentan que se han topado con seis o siete miembros de una misma familia detenidos en una misma noche, simplemente porque estaban en la misma casa. Algunos han sido torturados durante su detención. Otros no han tenido tanta suerte.

Todo pareciera indicar que no es el presidente el que ordena directamente estas detenciones masivas e indiscriminadas, sino que sus ministros y las autoridades de seguridad incurren en esas violaciones de los derechos humanos por una mezcla de ignorancia y querer presentar al jefe resultados medibles.

Los más perjudicados, por supuesto, son los pobres, porque a diferencia que los ricos no tienen dinero para pagar abogados o sobornar a las autoridades y comprar su libertad.

El pasado mayo William Pérez arreglaba su moto en la avenida San Martín, cerca de su casa, en el sector La Quebradita.

El joven había acabado su jornada como mensajero en la empresa Siata, y estaba reunido con tres muchachos más, a las 10 y media de la noche.

Pérez no pudo despedirse de su bebé de siete meses cuando una comisión del CICPC lo arrestó, sin contar con una orden de captura, según contaron sus familiares.

La celda donde lo metieron en un centro de detención de El Rosal estaba sobrepoblada y murió asfixiado.

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