Logros de la oposición

Jueves, 23 de septiembre de 2010

Uno de los deportes favoritos de la comentocracia opositora es criticar a la oposición. Algunas de esas críticas son atinadas, pero otras son tremendamente simplistas e injustas. Rara vez, además, se señalan los logros, algunos de los cuales no son nimios. Días antes de las elecciones legislativas, vale la pena resaltar tres de ellos, todos indicadores de que la oposición de hoy es mucho mejor que la de hace unos años.

1) Derrota del abstencionismo.

Para mí este es el logro más subestimado de la oposición. En un país donde el presidente y el partido de gobierno se valen de todo tipo de trampas y triquiñuelas para desnivelar el terreno electoral, desde el uso abusivo de recursos y medio estatales al gerrymandering, la intimidación, el chantaje y la discriminación, la abstención es una reacción previsible, sino natural. Más aún: el argumento a favor de la participación es sumamente sofisticado, no fácil de asimilar y digerir, sobre todo en un colectivo cuyo juicio puede, comprensiblemente, ser a veces nublado por la rabia, la frustración y la indignación. Que haya consenso en todas las principales fuerzas opositoras de que el voto es una de las mejores herramientas de lucha contra el régimen es algo que no deberíamos, como dicen en Estados Unidos, take for granted.

Ojalá esto se extendiera a todos los votantes.

2) El acuerdo unitario.

No creo que Teodoro Petkoff exagera mucho cuando califica de “milagroso” el acuerdo de la unidad. Cualquier persona que tenga experiencia política sabe que lo que logró la oposición con ese acuerdo no es poca cosa. Genaro Arriagada, uno de los arquitectos de la Concertación en Chile (la unión de fuerzas que logró salir de Pinochet sin disparar un solo tiro), dijo lo siguiente poco después de que se anunciara el acuerdo unitario: “La oposición venezolana de hoy es muy distinta a la de hace unos años, que estaba muy fragmentada. Yo no puedo sino sentir admiración por lo que acaba de lograr la oposición venezolana. Yo tengo mucha experiencia en este tema. Yo trabajé para lograr la unidad en Chile y sé de primera mano cuán difícil es alcanzar un acuerdo como el que la oposición acaba de alcanzar.”

3) El mensaje

En este espacio promoví mucho la idea de que la oposición se concentrara en la campaña en dos o tres mensajes. Hasta estas elecciones Chávez había sido habilidoso en impedir que esto ocurriera, atomizando el discurso de la oposición con su radicalismo (que siempre se acentúa en épocas electorales). Un día la oposición defendía a Zuloaga, otro la descentralización y otro día protestaba por alguna expropiación.

Pero esta vez fue diferente. Aunque todavía hay mucho espacio para mejoras, el mensaje opositor se enfocó en menos temas que en los pasados procesos electorales. Muchos días de la campaña era la oposición la que dictaba la agenda y Chávez el que reaccionaba.

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