La tormenta perfecta

Jueves, 21 de junio de 2012

En este blog normalmente ensayo ideas que luego utilizo en mi columna dominical del diario 2001. Por eso, por el temor a repetirme, no publicó casi nunca la columna aquí. Pero esta semana agregué algunos datos interesante que no he publicado en este blog y por eso la comparto:

Si yo fuese Hugo Chávez no invertiría tantas energías presionando a la OPEP para tomar medidas para revertir la caída de los precios del petróleo. Estaría más bien presionando a la canciller alemana Angela Merkel, de cuya voluntad depende no sólo el futuro de Venezuela, sino de la economía mundial.

Pero retrocedamos un poco.

Cada vez hay mayor consenso que para evitar un colapso de eurozona sólo hay una salida posible: Alemania tiene que redirigir sus políticas de austeridad para promover el crecimiento. Pocas veces el futuro de la economía mundial ha dependido tanto de la voluntad de una sola persona como depende ahora de Angela Merkel.

Por otro lado, en los últimos meses la situación fiscal de Venezuela se ha deteriorado significativamente. ¿La razón? Una combinación de caída de los precios del petróleo, aumento del gasto público y apreciación del tipo de cambio. El desequilibrio fiscal de Venezuela ya era preocupante antes de esta caída. Ahora es peor. Sólo para cubrir sus gastos el gobierno necesita un precio por arriba de los 110 dólares por barril y por eso el ministro de Energía, Rafael Ramírez, estaba en la OPEP presionando para un recorte en la producción.

Siendo este un año electoral, ya se sabía que el gasto del gobierno iba a batir récords. De hecho, según cifras oficiales el pasado mes de mayo el gasto público aumentó 66,6 por ciento con respecto a mayo del año anterior. Sólo el gasto público en construcción de viviendas creció en un 131 por ciento sobre el gasto promedio del año pasado.

Lo que no sabíamos es que el precio del precio del petróleo iba a caer un 20 por ciento en cuatro meses, complicando la situación fiscal del gobierno. Si esta caída se mantuviese por espacio de un año, Venezuela dejaría de recibir aproximadamente 12 mil millones de dólares.

Bank of America Merrill Lynch acaba de publicar un informe anunciando una “profunda” recesión en 2013 debido a esta reciente caída del precio del petróleo. Pero este escenario podría ser el más soleado. Porque si colapsa la eurozona el precio del petróleo, según algunos estimados, podría reducirse por la mitad. La desaceleración del crecimiento en China, la reducción del consumo de petróleo en Estados Unidos acompañada del casi revolucionario aumento en la producción, y las agresivas acciones de Arabia Saudí para bajar los precios del barril, son otros factores importantes que podrían mermar considerablemente los ingresos petroleros venezolanos.

A todo esto hay que sumar la enfermedad de Chávez. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si Chávez gana las elecciones y luego se muere o renuncia en medio de una recesión causada por el colapso de la eurozona y los precios petroleros? ¿Tendría Diosdado Cabellos o Nicolás Maduro o Elías Jaua el capital político para hacer el necesario e inevitable ajuste o lo retrasarían hasta después de un proceso electoral, llevando al país al despeñadero? ¿Y no sería el colmo de la mala suerte que los precios del petróleo colapsaran simultáneamente a una victoria de Capriles?

Esperemos que la señora Merkel haga lo correcto para evitar esta tormenta perfecta.

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