La renovación

Viernes, 5 de febrero de 2010

renovaci_n..hacia_un_horizonteEn la última encuesta de Hinterlaces hay tres datos que vale la pena resaltar:

• El 28 por ciento del electorado venezolano dijo que votará por los candidatos chavistas en las elecciones legislativas de septiembre, mientras el 26 por ciento dijo que votará por la oposición, y el 34 por ciento que elegirá a candidatos independientes.
• El 55 por ciento de venezolanos se definen como “ni pro-Chávez, ni anti-Chávez” (los famosos ni-ni) mientras que el 27 por ciento se considera chavista, y el 14 por ciento se considera “opositor.”
• El 65 por ciento de los venezolanos dice que el país necesita nuevos líderes, mientras el 21 por ciento está en desacuerdo con esa idea.

La conclusión es obvia: el brand “oposición” está más deteriorado que el brand “Chávez.” O muchos venezolanos que no están contentos con el presidente no ven una alternativa en la oposición. (No es de extrañar que muchos líderes opositores, sabiamente, se hayan reetiquetado como “la alternativa democrática”).

¿Qué implicaciones tiene esto en las elecciones legislativas? ¿Es posible para un candidato ser escogido como candidato único por la Mesa Unitaria (que agrupa a las fuerzas tradicionales de oposición) y al mismo tiempo no ser contaminado por el mellado brand “oposición” que estas fuerzas representan?

Aunque es cierto que entre los ni-ni hay un sector vulnerable a las dádivas electorales y la presión gubernamental, tres factores juegan a favor del voto no chavista.

En primer lugar, en el alto porcentaje de independientes debe haber muchos opositores que expresan su frustración con el liderazgo opositor declarándose ni-ni (lo cual no quiere decir que, a la hora de la verdad, votarían por el oficialismo). En segundo lugar, es más fácil para un candidato de la Mesa Unitaria desligarse del brand “oposición”(una marca difusa) que para un candidato chavista desligarse de Chávez. En tercer lugar, los actuales problemas del país -inflación, crimen, electricidad, agua- perjudican más a los candidatos oficiales que a cualquier alternativa no chavista.

Por otro lado, hay que decir que el costo de no tener candidatos unitarios a través de la Mesa podría ser mucho mayor al costo de la asociación con el brand “oposición,” como bien lo demostraron las pasadas elecciones regionales. Es decir: la asociación con la oposición tradicional a través de la Mesa (instrumento imprescindible para lograr la unidad) es electoralmente el mal menor.

¿Cómo atraer el voto independiente? ¿Cómo atraer ese 34 por ciento de ciudadanos que no se identifican con ningún bando? Pues los candidatos unitarios tienen que proyectarse como una alternativa novedosa, fresca y con vida propia, así operen dentro de la maquinaria opositora. Y, al mismo tiempo, la oposición tradicional tiene que luchar por renovar la pésima imagen que, justa o injustamente, tiene en buena parte del país.

Una buena manera de comenzar es renovando su liderazgo, lo cual depende no sólo de que las viejas caras cedan espacios a nuevos líderes, sino también de que los nuevos líderes se abran espacios ellos mismos.

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2 thoughts on “La renovación

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