Falsa equivalencia

Martes, 4 de junio de 2013

Se que estoy fastidioso con esto, pero siguen brotando los fanáticos del centro, es decir, gente que genuinamente quiere verse a sí misma como equilibrada, capaz de ver virtud y error en ambos lados del espectro político, y eso los lleva a asignar cuotas similares de culpa en cada lado incluso cuando un lado es más culpable que el otro.

Paula Ramón es la última:

Las transmisiones de La Hojilla fueron, casi desde el comienzo, respondidas desde el palco televisivo opositor: el canal Globovisión. El programa “Buenas Noches” nació como una contraoferta a “La Hojilla”. Transmitidos en el mismo horario, durante años, los espacios acunaron a las voces más intransigentes de ambos bandos, llegando a ser tan claro el enfrentamiento, que en ocasiones las pantallas de las televisoras fueron divididas para mostrar lo que ocurría, simultáneamente, en los dos estudios de grabación.

Esto es una grotesca equivalencia. Quien lea esto piensa “¡ah! pero si ambos caen en los mismo.”

¿Por qué me irrita tanto esto?

Porque estas equivalencias le restan seriedad al asunto extremadamente serio de los abusos del gobierno. Las prácticas goebbelianas y fascistas de Mario Silva se diluyen en un juego político banal, habitual y recíproco entre la oposición y el oficialismo, una especie de pelea de muchachos producto de la incapacidad de ambas partes de embridar sus instintos más infantiles.

El fanatismo del centro relativiza y diluye las culpas, y ayuda a hacer normal y aceptable lo bizarro e inadmisible.

Mi post número 1000, por cierto. ¿Tiempo de tomarme un descanso?

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