Equivocación

Miércoles, 10 de octubre de 2012

He criticado a Luis Vicente León como analista, por perogrullo o por mantenerse en sus predicciones y análisis en un terreno ambiguo donde, cualquier cosa que pase, él queda bien.

En esto no estoy sólo -y con razón.

En la campaña mis críticas a León se extendieron a las encuestas de Datanálisis, porque creí ver en sus datos esa misma actitud cómoda de León. Tener un número tan inusualmente alto de indecisos blindaba a Datanálisis de cualquier equivocación.

Sin embargo, como lo reconocí en el momento, en su encuesta final Datanálisis le dio una ventaja a Chávez de diez u once puntos con más o menos el mismo número de indecisos. Independientemente de lo que estuviese diciendo León a los medios (por ejemplo, abriéndose a la posibilidad de un empate técnico), estos fueron los últimos datos formales que publicó la encuestadora, por los cuales hubiese tenido que responder si no ganaba Chávez.

Por el otro lado, Consultores 21 estaba augurando una carrera muy, muy cerrada.

Consultores 21 se peló y yo me pelé confiando tanto en ellos. En el duelo entre las dos encuestadoras, ganó Datanálisis.

Aunque nunca fui triunfalista, no pensé que la ventaja de Chávez sería de diez puntos. Y, con cauteloso optimismo, consideré una posibilidad real que Capriles triunfara.

En fin, no me estoy haciendo el loco. Me equivoqué.

Otra cosa. ¿Por qué no caí en el triunfalismo si decidí que había mayores razones para confiar en Consultores que en otras encuestadoras?

Porque pensaba que incluso con los números de Consultores Chávez tenía el upperhand. Por eso consideré responsable insistir no una, sino varias veces, que si perdíamos no era el fin del mundo, temiendo el bajón que podría causar una derrota.

Además, durante la campaña dediqué cuatro o cinco artículos a examinar desde distintos ángulos el tema del ventajismo y el gasto público, y sabía que el desafío era descomunal.

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