El toque final

Sábado, 6 de octubre de 2012

Increíble como ha girado dramáticamente la narrativa en los medios internacionales sobre cuán reñida están las elecciones.

Y, aunque no me quejo, algunos medios se están ajustando en sus reportajes a una posible victoria de Capriles sin admitir que este ajuste implica un cambio en la lectura de los mismos datos que los llevaron a descontar al candidato opositor hace unos meses.

¿Y cómo lo hacen?

Diciendo que en las últimas semanas se evaporó la muy cómoda ventaja que llevaba Chávez.

Pero déjenme primero retroceder un poco.

Entre las encuestas que se publican o se filtran a la luz pública, yo, como muchos otros, pienso que hay tres encuestas que merecen consideración. Para ser más precisos, no tenemos razones poderosas para desconfiar de la seriedad/honestidad de tres encuestadoras: Datanálisis, Consultores 21 y Varianzas.

Consultores 21 y Varianzas han mostrado desde febrero una carrera reñida. Datanálisis, en cambio, ha presentado un escenario bastante positivo para Chávez; esa muy cómoda ventaja hasta hace poco mencionada por muchos.

De hecho, el fuerte optimismo actual en la oposición se basa en los resultados de Consultores y Varianzas. Porque para Datanálisis Chávez sigue gozando de una ventaja considerable, 11 puntos, con casi el mismo porcentaje de indecisos, lo cual hace una sorpresa poco probable. Si esa fuese la ventaja de Obama sobre Romney, ¿estaríamos hablando de una carrera reñida donde todo puede pasar? No -y con razón.

En fin, la narrativa de un Chávez invencible se basaba en una suma de los datos de Datanálisis y una serie de encuestas que nadie se toma en serio. Pero ahora muchos medios están descartando por fin estas encuestadoras piratas y poniendo menos peso en Datanálisis que en Consultores, algo que, por motivos que a mi me parecen razonables, muchos hemos venido haciendo desde hace meses.

¿El resultado?

Ahora todo el mundo piensa ¡que la carrera está reñida! Y la razón, repito, es que muchos medios y agencias decidieron cambiar de opinión en base a los mismos datos que los llevaron a descontar a Capriles a principios de la carrera electoral.

Pero volvamos al asunto de fondo. Hay razones de peso que justifican el optimismo. Dentro de ese competido panorama Capriles está en ascenso. Consultores dice que Capriles ha subido 6,8 puntos desde febrero; Datanálisis dice que ha subido 4,5; Varianzas 1,3. Nadie puede negar que en una carrera cerrada el ascenso de Capriles y el estancamiento de Chávez son buenas señales. Así este ascenso no haya sido de siete puntos como lo pinta Consultores o tan nimio como lo pinta Varianzas, este desplazamiento podría marcar la diferencia entre la victoria y la derrota.

Más aún, otra razón para estar optimistas es ver como la magnífica campaña de Capriles no sólo ha resistido intacta el tremebundo embate del gasto público y el ventajismo mediático del gobierno, también como ha arado contra una tasa de crecimiento de más de cinco puntos para ir ganando terreno en las encuestas. No puedo enfatizar más la magnitud de este logro.

De hecho, si algo embrida mi optimismo es pensar cuán difícil e improbable es avanzar como lo ha hecho Capriles en un terreno tan increíblemente adverso y desnivelado, con desventajas de todo tipo.

Capriles y la oposición han recorrido un largo y difícil camino para llegar a este punto donde una victoria es posible. Lo que tienen que hacer mañana para ganar es más fácil que sortear los obstáculos que han tenido que sortear para llegar al lugar donde están.

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