El hampa toca tal cual

Domingo, 13 de mayo de 2012

Vía David Ludovico me entero que asaltaron a Teodoro Petkoff y a su esposa en un restaurante en los Palos Grandes. Al parecer no les pasó nada, lo cual me alegra mucho. Pero lo cierto es que ha podido pasar algo.

No me canso de decirlo y algún día escribiré algo largo sobre esto. Para mí Petkoff ha sido uno de los más formidables adversarios del gobierno de Chávez. Sin él, es imaginable que la oposición no hubiese dado el espectacular giro que ha dado en los últimos años. Más que ningún otro intelectual, Petkoff ha sido una suerte de consciencia o timón moral de la alternativa democrática; una influencia moderadora cuya pluma y activismo político -en su caso una redundante escisión- ha contribuido enormemente a encausar a la oposición o impedir que se desacarrile. “No hay nadie en México como Teodoro Petkoff,” ha dicho Enrique Krauze. No hay nadie como Petkoff en muchas partes.

Hay intelectuales que parecen escribir para avanzarse a ellos mismos; que encuentran en el mundo no cosas importantes que haga falta cambiar, mejorar, alabar o criticar, sino meras excusas o herramientas para que el universo los mire y admire. Hay otros que escriben con la genuina intención de querer mejorar las cosas. Escritores cuyos argumentos siempre delatan una vocación cívica y un espíritu agitador que no niegan, pero sí transcienden, las pequeñas ambiciones personales. En ese sentido Petkoff pertenece a esa familia de escritores “comprometidos” que siempre han inspirado en mí una gran admiración.

Tengo una queja, sin embargo: el abandono de los editoriales diarios. En este año clave la oposición los necesita.

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