Descenso a la bALBArie

Viernes, 23 de abril de 2010

Lo que está ocurriendo ahora en Nicaragua ya lo hemos visto en Venezuela, Cuba, Bolivia y….Nicaragua: el uso de turbas civiles violentas para dirimir diferencias. La ausencia total de voluntad de convivencia, sin la cual -como decía Ortega y Gasset- los países dejan de ser civilizados.

Todo el mundo sabe que estas turbas en Nicaragua están bajo las órdenes del presidente Daniel Ortega. Pero así no lo estén (algo que sólo un ingenuo creería) el oficialismo está promoviendo abiertamente la violencia. El presidente del Congreso, René Núñez, justificó los actos vandálicos llamándolos “la justa ira del pueblo.”

La justa ira del pueblo.

Es el mismo tipo de justificación que hicieron algunos funcionarios cubanos cuando hace poco las Damas de Blanco fueron agredidas por “grupos civiles.” Es lo mismo que dijeron varios diputados oficialistas venezolanos cuando Yon Goicoechea fue cayapeado en un acto en el Pedagógico de Caracas o cuando el año pasado la fiscal Luis Ortega Díaz justificó los golpes que recibieron unos periodistas diciendo que éstos, repartiendo volantes, actuaban como “voceros políticos…provocando al pueblo.” Es la misma reacción que tuvo Evo Morales cuando turbas violentas agredieron con piedras la sede de la embajada de Estados Unidos en La Paz para reclamar un fallo de una corte judicial estadounidense otorgándole asilo político a Carlos Sánchez Berzaín…La abierta aprobación del uso de la violencia para dirimir diferencias.

Para mí esto -mucho más que las engañosas etiquetas “izquierda” y “derecha”- es lo que actualmente separa en dos bloques a América Latina.

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