¿Cisnes negros?

Martes, 27 de noviembre de 2012

Una extraña consecuencia del 7 de octubre fue que el torbellino de la la victoria de Chávez pareció arrastrar hasta el olvido la enfermedad de Chávez.

Antes de las elecciones todos sabíamos que la amenaza del cáncer era seria. Pero después de las elecciones muchos en la oposición se olvidaron de cuán seria era esta amenaza y cuán irresponsable había sido Chávez lanzándose como candidato. ¿Por qué? Sospecho que para blindarse de otra desilusión como la del 7/O. Para muchos la enfermedad representa una posibilidad de cambio en el país. Pero abrirse a esa posibilidad era exponerse a otra desilusión.

Pues lo cierto es que, incluso antes del anuncio de hoy, la salud de Chávez no se veía bien. Todo el que estaba más o menos prestando atención sabía que sus cada vez más escasas apariciones públicas eran un indicio de que su “total” recuperación era una farsa.

La amenaza de la enfermedad es otra razón por la cual la oposición no debe ceder espacios y votar masivamente el próximo diciembre.

Porque, si algo ocurre, la unidad debe estar en una posición que le permita impedir una sucesión monárquica como la que hubo en Cuba.

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