Hugo Chávez y Don Quijote

Martes, 3 de noviembre de 2009

PicassoDonQuixoteSanchoEn la traducción al inglés de Estambul, ciudad y recuerdos, Orhan Pamuk confiesa lo siguiente:

Whenever I find myself talking of the beauty and the poetry of the Bosphorus and Istanbul’s dark streets, a voice inside me warns against exaggeration, a tendency perhaps motivated by a wish not to acknowledge the lack of beauty in my own life.

Para los que no hablan inglés, Pamuk revela en este extracto que su tendencia a la exageración -cuando habla de la belleza y poesía de su ciudad natal, Estambul- está quizá relacionada a un deseo de negar o no reconocer la falta de belleza en su propia vida. La admisión es en el fondo una crítica a su propio libro, pero también un reconocimiento de una debilidad muy humana, de la que todos, sin excepción, somos víctimas.

¿No es esta tendencia uno de los temas principales de Don Quijote? ¿No explica el comportamiento de esos niños mentirosos que inventan aventuras e historias inverosímiles donde ellos siempre son los héroes-protagonistas? ¿No explica la necesidad de mucha gente de hablar exageradamente de sus viajes, de sus amigos importantes y de las cenas y fiestas glamorosas a las que asisten? ¿No explica, al menos en parte, el afán de Hugo Chávez de hablar de su proyecto político como una revolución o una batalla a muerte contra enemigos poderosos (el imperio, la oligarquía, el capitalismo etc)? ¿No son las exageraciones en el discurso de Chávez el resultado de no querer reconocer la falta de épica y de belleza en su propia vida? ¿De no tener una vida siquiera remotamente similar a la de sus héroes históricos?

En ese sentido, Chávez a veces me recuerda a Don Quijote.

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