Caos o utopía

Martes, 20 de noviembre de 2012

Mientras más leo sobre las comunas, más me convenzo que el poeta Marta Sosa tiene razón cuando dice: “Un programa para gobernar es mucho más útil para conocer la naturaleza e intenciones de quien lo propone que para informarnos de aquella que va efectivamente a realizar.”

También me convenzo -y esto no es poca cosa- que las comunas es la idea más disparatada que ha salido de la cabeza de Chávez.

Si el plan de verdad es desplazar las alcaldías y gobernaciones con un estado comunal, yo no veo cómo esto puede ocurrir en la práctica. Y, si llegara a ocurrir, el proceso va a tomar mucho tiempo.

Una cosa sería tratar de apoderarse de alcaldías y gobernaciones para el estado comunal. Es decir, apoderarse de alguna manera de estas jurisdicciones, cambiarles el nombre e incorporarlas al nuevo sistema. Entonces los servicios para recoger la basura o los policías o los centros de salud simplemente pasarían de unas manos a otras. Pero hasta ahora la intención del gobierno parece ser desplazar a las autoridades municipales y estatales hacia la irrelevancia, y poco a poco sustituirlos por comunas que serían erigidas desde cero.

Y es difícil ver cómo esto puede ocurrir sin que el resultado sea un absoluto caos. Las comunas sencillamente no gozan de la infraestructura ni la capacidad para llenar el vacío dejado por las alcaldías y gobernaciones.

Como van las cosas, lo más probable es que la realidad práctica se imponga y las alcaldías y gobernaciones no desaparezcan, pero sí comiencen a coexistir con las comunas. No habrá entonces claridad en la delimitación de competencias y estos nuevos “espacios de poder” se convertirán en verdaderos dolores de cabeza para los alcaldes y gobernadores. Las comunas probablemente desempeñarán una labor de saboteo y de impedir la articulación políticas coherentes. Ahora la presión no sólo vendrá de arriba, sino también de abajo.

A menos, por supuesto, que la idea no sea desplazar sino ocupar los espacios de poder de los alcaldes y gobernadores. Ciertamente, esto encajaría el resurgimiento de la idea de la constituyente.

Pero, como ya he dicho antes, esto sería sumamente difícil si la oposición retiene gobernaciones importantes el 16 de diciembre.

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