Calculada esquizofrenia

Viernes, 17 de mayo de 2013

Leopoldo Castillo se me adelantó con una observación.

Me vino a la mente, por primera vez, el día que Nicolás Maduro arremetió contra el presidente de Polar Lorenzo Mendoza, poco después de reunirse con él. Casi simultáneamente a los insultos, Polar divulgó un comunicado contando que la reunión había sido cordial –señalamiento confirmado por declaraciones posteriores de Nelson Merentes.

Por otro lado, no debemos olvidar que al inicio –y yo lo comenté en el momento– Maduro respondió a la declaraciones de Mendoza, donde el empresario propuso incluso dos privatizaciones, con un tono inusualmente conciliador, sólo para luego dar un viraje y arremeter, ante las cámaras, contra Polar.

¿Qué está ocurriendo?

Para tratar de salir del hoyo donde está metido a Maduro no le queda otra que acercarse al sector privado. Y él lo sabe. Pero al mismo tiempo este acercamiento le crea problemas con el chavismo duro. Con su propia base.

¿Cómo solucionar esto?

Dialogar tras bastidores y radicalizar su discurso ante las cámaras.

Esto, por supuesto, revela su debilidad dentro del chavismo. Y, como todos sabemos, nada en la economía se va a solucionar sin un viraje real -de esos que no se pueden tapar con un par de insultos o amenazas.

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