Viernes rojo

Martes, 12 de enero de 2009

1243Como estoy lejos de ser experto en temas económicos, había resuelto dejarle a otros el debate sobre la devaluación anunciada el viernes pasado por Hugo Chávez.

Pero veo un vacío en la discusión -en torno a los posibles beneficios y desventajas electorales de la devaluación- donde pienso que puedo hacer un pequeño aporte.

Por un lado, todo el mundo sabe que la devaluación exacerbará el problema de la inflación, aunque es difícil saber cuánto.

Por el otro lado, todo el mundo también supone que Chávez devaluó el bolívar con el propósito de financiar la campaña para las elecciones legislativas de finales de año. De manera instantánea, la devaluación aumenta considerablemente la capacidad de gasto gubernamental en bolívares.

Surge, entonces, una pregunta clave: ¿Es el dinero adicional con el que va a contar Chávez para la campaña suficiente para compensar electoralmente por el costo inflacionario de la devaluación? O dicho de otro modo: ¿Podrían los beneficios de la devaluación (más bolívares para ganar votos) ser mayores que las desventajas electorales del aumento considerable en el costo de la vida producto de la devaluación?

Le hice esta pregunta a varios economistas y recibí opiniones diferentes, lo cual revela que el debate está abierto.

En todo caso, Chávez tiene una clara estrategia electoral. En primer lugar, lograr que la inflación no suba ni lo afecte demasiado, lo cual probablemente lo llevará a subir considerablemente el salario mínimo y a aumentar el número de divisas para importaciones a través de los dos tipos de cambio oficial. (Chávez probablemente devaluó el bolívar ahora porque la inflación en los últimos dos meses ha estado más baja que lo esperado).

En segundo lugar, Chávez va a gastar todo lo que esté en capacidad de gastar en la campaña o en programas sociales que lo ayuden a ganar votos.

En tercer lugar, Chávez sabe muy bien que su talón de Aquiles es la inflación y por eso hará lo posible por transferir a otros la culpa del aumento de los precios, algo que ya comenzó hacer de lleno. (Esta estrategia es sumamente inteligente: Chávez invirtiendo millones en programas sociales y regalando lavadoras a la vez que le achaca la responsabilidad de la inflación a los oligarcas y especuladores).

Por último, Chávez utilizará el resto de los trucos típicos de autócratas como él: el gerrymandering, las inhabilitaciones, la discriminación, la intimidación, etc.

¿Logrará salirse con la suya? Quizá. Pero esperemos que los rusos también juegen.

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