Perú y el legado de Lula

Lunes, 30 de mayo de 2011

Lula y Ollanta

Las elecciones presidenciales en Perú pueden ser vistas como un reflejo de los vientos ideológicos que soplan en la región.

Desde la primera vuelta la derechista Keiko Fujimori ha hecho lo posible por arrimarse hacia el centro. Ha admitido que durante el gobierno de Alberto Fujimori se cometieron “delitos”; ha prometido no indultar a su padre; ha expresado admiración por el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; y ha seguido vinculando a su contrincante con Hugo Chávez.

El izquierdista Ollanta Humala no se ha quedado atrás. Se ha desasociado sistemáticamente de Chávez; ha jurado que va a respetar la democracia; ha prometido que no va a tomar acciones que pongan en riesgo las altas tasas de crecimiento económico; se ha rodeado de técnicos moderados; y se ha identificado fuertemente con el modelo de Lula que enfatiza políticas sociales para ayudar a los pobres a la vez que promueve una economía de mercado y libre empresa.

La coyuntura electoral, es cierto, incentiva a los dos candidatos a moderarse. Para ganar ambos necesitan captar el voto del centro. Pero eso no quita que ser centrista en Perú es electoralmente más rentable que ser radical. Sumados, los candidatos del centro sacaron 10 puntos más que Humala en la primera vuelta. Setenta por ciento votó a favor del continuismo en materia económica.

En América Latina ocurre algo similar a lo que ocurre en la campaña electoral del Perú. En las elecciones recientes en Colombia y Brasil las diferencias entre los dos candidatos principales fueron pequeñas. Los izquierdistas Mauricio Funes (El Salvador) y José Mújica (Uruguay) han gobernado desde el centro. Y algunos analistas bromean que el gobierno de Sebastián Piñera es el quinto de la Concertación, coalición de centro-izquierda que gobernó Chile desde la caída de Pinochet hasta 2010. Latinobarómetro, un sondeo regional, revela que el número de latinoamericanos que se define como centrista aumentó doce puntos porcentuales entre 2002 y 2008.

Es verdad que países como Venezuela, Bolivia y Nicaragua no han contribuido a este fortalecimiento del centro, pero también es cierto que la izquierda radical está cada día más desgastada. Ha recibido además un golpe casi letal que tiene cuatro letras: Lula.

El ex presidente brasileño perjudicó enormemente el brand del ALBA, porque su gobierno se convirtió en un modelo alternativo de izquierda mucho más atractivo y exitoso que el de Chávez y Evo Morales. Todos los izquierdistas que aspiran a gobernar quieren asociarse con Lula. Ninguno quiere asociarse con Chávez. Ni siquiera Humala.

Haberse arrimado hacia el centro sin sacrificar un ápice sus credenciales izquierdistas, y haber partido a la izquierda en dos y deslustrado la mitad de Chávez con su brillante gestión de gobierno, es el logro más subestimado de Lula.

Uno que ha tenido importantes repercusiones regionales.

Una versión más corta de este artículo fue publicada ayer en el diario 2001.

Mañana:

  • Mirtha Rivero sobre Frida Kahlo.
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