Los adecopeica

Viernes, 17 de febrero de 2012

¿Quiénes son los adecopeicas?

Antes que nada, déjenme decir que Capriles no tiene la calidez, encanto y carisma de un Lula; ni la fría elegancia y el virtuosismo retórico de un Obama. Pero algo tiene el gobernador que atrae votos, a juzgar por los resultados del domingo.

Déjenme comenzar atacando algunas ideas que he escuchado en la radio y la televisión. El punto importante no es que el alcance nacional de la coalición que apoyó a Pablo, AD/UNT/Copei, resultó ser un espejismo. Un vistazo a los resultados en cada municipio de cada estado revela que la coalición es importante y sus tentáculos son largos, alcanzando zonas rurales donde no llega casi nadie de la oposición. En declive, la presencia de Acción Democrática en la mayoría de los municipios del país sigue siendo impresionante.

El punto interesante es que la lealtad partidista no parece ser muy fuerte y no determinó el voto para el candidato unitario presidencial. Mucho adecos y copeyanos votaron por Capriles. Más que Chaca-Chaca (chavistas con Capriles), lo que vimos el domingo fue un nuevo fenómeno: los adecopeicas. Adecos y copeyanos con Capriles. O, más precisamente, gente que votó por AD y Copei en las legislativas, que votó en sus municipios por candidatos de AD y Copei en estas primarias, pero que, a pesar del apoyo que le brindaron estos dos partidos a Pablo, votó por Henrique Capriles. Gente, en definitiva, que voto por Capriles no por rechazo a los partidos tradicionales, sino a pesar de su apoyo a estos en los municipios donde viven.

Miremos el caso de Apure, donde PJ es casi inexistente (nadie del partido compitió para ninguna alcaldía) y AD, Copei y UNT tienen, relativamente, una fuerte presencia. ¿Quién ganó en ese estado? Capriles: 62,92 por ciento; Pablo Pérez: 34,95 por ciento.

O miremos el caso de Táchira, donde la coalición que apoyó a Pablo también es muy fuerte. Capriles sacó 72 por ciento y Pablo 23.

Falcón, un estado donde, tradicionalmente, Primero Justicia ha sido débil frente a AD y Copei (Goyito Graterón ganó las primarias para la gobernación por PJ, pero es un copeyano de toda la vida). Capriles: 54,59 por ciento; Pablo: 42,87.

Guárico, donde hubo una reñida competencia entre ambas coaliciones por la elección de candidatos unitarios en los doce municipios. Capriles sacó 62,80 por ciento y Pérez 33,99.

Nueva Esparta, donde en la primarias ganaron para las alcaldías candidatos de AD y Copei y donde el gobernador Morel apoyó a Pablo. Capriles le sacó casi el doble a Pérez.

Nada de esto es una sorpresa, por cierto.

Las encuestas ya lo habían sugerido antes del domingo y yo jamás pensé que Pablo Pérez, a punta de maquinaria, podía cerrar la brecha en los sondeos y alzarse con la victoria. La popularidad de Capriles indicaba claramente que Pablo no estaba absorbiendo automáticamente los votos de su coalición (2,6 millones en las parlamentarias). A cualquier maquinaria le cuesta movilizar votos que no tiene.

¿Qué significa esto?

1) Maquinaria es un término elástico. Puede ir desde la simple presencia en un municipio a un aparato de campaña eficaz que convierte lealtades partidistas en votos, moviliza el voto ya ganado y atrae los votos que pertenecen a otros.

2) Maquinaria no garantiza votos. Chávez y Caldera le ganaron a las maquinarias de AD y Copei, Obama a la de Hillary Clinton y así hay mil ejemplos. Esto no debe llevarnos a subestimar la importancia de la maquinaria. La maquinaria siempre es útil, pero no siempre garantiza la victoria. Si el líder no cautiva, poco puede hacer la maquinaria.

3) Que Capriles haya ganado por un amplio margen no quiere decir que la maquinaria de la coalición que apoyó a Pérez es un espejismo. En las primarias AD, UNT y Copei ganaron 126 alcaldías y seis gobernaciones, incluyendo una miríada de alcaldías en municipios rurales donde la oposición no tiene casi presencia (y donde normalmente las maquinarias pesan más). Quizá la presencia opositora en esos municipios sigue siendo débil, pero es lo mejor que hay. Y donde no hay presencia es difícil defender el voto…y también ganarlo y movilizarlo.

Por lo demás, si aplicamos la lógica descentralizadora de Carlos Ocariz en Miranda, donde cada candidato unitario a alcalde será el jefe de campaña presidencial en su municipio, la coalición de PP es un importante activo (y todo esto dejando por fuera el tema del estado Zulia).

Afortunadamente, a estas alturas es redundante esgrimir este argumento. Capriles no es ningún “majunche” y desde que ganó no ha dado un paso en falso. ¿Tuve la razón diciendo que la realidad politica se iba imponer y forzar la unidad afectiva entre las dos principales coaliciones? No, debo ser más humilde y reconocer que subestimé la sagacidad política del tándem Capriles/Briquet.

Después de todo, no pensé que tres días después de las elecciones Capriles iba a estar en el Zulia cortejando la maquinaria de UNT, coqueteando con Eveling y prometiendo a los maracuchos que Manuel Rosales volverá a Venezuela.

Próximo:

  • La subestimación de la maquinaria de Primero Justicia.
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