Límites suspendidos

Martes, 25 de marzo de 2013

Hoy Nicolás Maduro abordó otra vez la crisis de inseguridad, argumentando que las causas son los antivalores del capitalismo y la violencia en los medios.

Ya he dicho antes que esto es absurdo. La némesis del gobierno chavista, Estados Unidos, tiene un mejor récord que Venezuela en materia de inseguridad. A pesar de representar, a los ojos del gobierno, todos esos antivalores que Venezuela está tratando de erradicar.

Pero quiero hacer otro comentario.

De lejos, el puntofijismo hizo un mejor trabajo en materia de seguridad que el gobierno de Chávez. Durante los 60, 70 y 80 la tasa de homicidio se mantuvo estable, nunca rebasando las 10 víctimas por cada 100 mil habitantes, a pesar del masivo proceso de urbanización.

Después vino el Caracazo, los dos golpes de Estado y la caída de Carlos Andrés Pérez. Durante esos años de crisis institucional, la tasa de homicidio se duplicó.

Pero con Caldera el número de homicidios se estabilizó. De hecho, en 1998 el número de homicidios fue menor al de 1994.

Bajo Chávez la tasa se triplicó. Curiosamente, desde su primer año de gobierno las muertes violentas subieron significativamente, de 4500 a casi 6000.

Tanto el cambio de 1998 a 1999 como el cambio que ocurrió en 1989 (cuando la tasa se duplicó para nunca volver a sus niveles pre-Caracazo) son sorprendentes. Es cierto que hay factores estructurales e institucionales sin los cuales es imposible explicar la crisis de inseguridad. Pero la destrucción institucional liderada por Chávez, por ejemplo, no ocurrió de un año a otro. ¿Qué pasó entonces?

Miren lo que dice el criminólogo Roberto Briceño-León sobre el Caracazo:

..the collective looting and destruction of goods broke the coexistence and the social order of respect for one another and for property. There is a symbolic rule that limits people and mandates that they can’t enter a store and leave without paying for the food, the paintings, or the televisions. To say this is almost a truism, but those evident acts of limitation are what constitute the social contract. During the days of the Caracazo, that was what happened: observance of the limits was suspended.

Y Briceño-León sugiere que se quedaron suspendidos.

¿Será esto posible? ¿Eventos  repentinos que, como un clic, transforman simultáneamente la mentalidad y valores de miles de venezolanos, erosionando barreras de buen comportamiento que hasta ese momento habían embridado impulsos criminales?

No estoy seguro, pero es un pensamiento asombroso.

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