Las lecciones de Víctor

Lunes, 8 de abril de 2013

Con relativa frecuencia Víctor González, abogado de la Universidad Bolivariana, miembro de un Consejo Comunal y ex chavista, me hace sentir como si fuese un niño de pecho: inocente, ingenuo y poco avezado en las suciedades de la política.

Más de una vez ha hecho un comentario o soltado una risita en la que, incluso a través del teléfono, detectó algo que se parece a la ternura. Como cuando un adulto sonríe ante una ocurrencia increíblemente inocente de un niño.

Muchas veces, después de horas de conversación, me dice con su acento de maracucho “coño, al fin estás comenzando a entender; estoy progresando, ¿no?”

Ocurrió este fin de semana, mientras hablábamos por enésima vez de su experiencia como activista comunitario.

De paso, como si no estuviese diciendo nada especial, menciona unas reuniones con otros CC en la sede del Tribunal Supremo de Justicia.

-¿En el TSJ?
-Ahí mismo.
-¿En la sede del TSJ?
-Ahí mismo -dice, no entendiendo porqué me detengo en este punto.
-¿Y por qué ahí?
-Bueno, porque era ahí, pues. Ese era el punto de encuentro.
-Pero ¿por qué el TSJ?
-Eso fue antes de un proceso electoral, no me acuerdo cuál.
-Pero ¿porqué ahí?
-Bueno, papá, porque ahí era.

A Víctor le costó entender porqué estaba sorprendido, pero cuando comprendió me dijo que al TSJ, como a otras instituciones, ministerios y alcaldías, le habían asignado un grupo de CC para coordinar los esfuerzos de movilización electoral en Caracas.

-Al TSJ le tocaban los CC de esta parte de Caracas; a la alcaldia de Libertador le tocaban estos otros, a aquel ministerio le tocaba esta zona, y así sucesivamente.
-¿Y con quién hablaban ahí?
-A veces Luisa Estela misma hablaba.
-¿Y qué les decía?
-Bueno, lo importante que eran estas elecciones. Cómo la intención de la oposición era eliminar los CC y las misiones. La paja de siempre….
-¿¡En la sede del TSJ!?
-Alejandro, Alejandro. ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? Allá donde tú estás -¿dónde es que es que me dijiste que estás? Bueno, allá en Gringolandia estas cosas no te llegan, no se saben. Pero si vienes yo te enseño pa que veas las pancartas, te enseño los documentos. Todo esto está podrido. Po-dri-do. Esta vaina va a estallar tarde o temprano. Lo que pasa es que a ti allá te cuesta entender lo que está pasando aquí. Aunque creo que ya comenzaste a entender algunas cosas, me he dado cuenta.

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