Las FARC y George W. Bush

Jueves, 12 de mayo de 2011

Mono Jojoy

Hace un tiempo escuché en la radio a un ex narcotraficante de Sinaloa hablando sobre cómo funciona por dentro el crimen organizado en México. Cito de memoria:

Entre ellos no hay código de honor. El concepto de la amistad o la lealtad no existe. No hay principios sino sólo intereses. Los únicos incentivos son la supervivencia y el poder. Si tú me ayudaste por muchos años, y me fuiste leal, eso no importa. Si me conviene hacerte una mala jugada o sacarte del juego, yo lo hago, porque sé que tú eres capaz de hacérmelo a mí. Esto crea un ambiente de paranoia. Nadie confia en nadie. Las traiciones entre socios, así sean cercanos, son muy comunes. También los chantajes y extorsiones. Nadie duerme tranquilo.

Revisando el dossier de las FARC del IISS de Londres, recordé estas observaciones del ex narcotraficante mexicano. Es cierto que en la relación entre el gobierno y las FARC hay un fuerte componente ideológico que es absurdo ignorar. Pero esta solidaridad ideológica puede ser arrollada en cualquier momento por pequeños intereses producto de ambiciones menos nobles como el dinero, la supervivencia, el poder. Y esto explica las cuchilladas del gobierno venezolano a las FARC, la manera como el Mono Jojoy habla de Chávez (“embustero y divisivo”) y Rodríguez Chacín (“la peor clase de bandido”), los abruptos altibajos en la relación.

En el dossier hay una carta muy reveladora de noviembre del año 2000 (I.98). En esta carta, escrita durante la confusión por el conteo de votos en las elecciones presidenciales de EEUU, Rodrigo Granda le escribe a Raúl Reyes:

…El día 6 de diciembre llega a Caracas una delegación de republicanos de los EEUU quienes financiaron la campaña de Bush y están ligados a la industria petrolera y muy agradecidos con Chávez por los precios que defiende a nivel internacional del crudo. [Dicen] Que de ganar la presidencia, esa fracción republicana, buscaría la salida de los asesores gringos de Colombia. Han planteado que desean conversar con nosotros. De darse esto le propongo que Olga y mi persona hagamos escala en Caracas procedentes de Roma para atender el caso.

Pensando en el beneficio que podría traerles el retiro de Colombia de asesores norteamericanos, las FARC parece haber visto con buenos ojos la llegada al poder de los republicanos. Por unos días vieron en su antítesis ideológica una ventana de oportunidad. A un posible aliado.

Próximamente:

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