La señora Merkel y el futuro de Venezuela

Viernes, 15 de junio de 2012

Si yo fuese Hugo Chávez no invertiría tantas energías presionando a la OPEP. Estaría presionando a la señora Angela Merkel, de cuya voluntad depende no sólo el futuro de Venezuela, sino de la economía mundial.

Pero retrocedamos un poco.

En los últimos meses la situación fiscal de Venezuela se ha deteriorado significativamente. ¿La razón? Una combinación de caída de los precios del petróleo, aumento del gasto público y apreciación del tipo de cambio.

Siendo este un año electoral, todo el mundo sabía que el gasto iba a dispararse. En un año el gasto público ha aumentado 66,6 por ciento, según cifras oficiales.

Lo que no sabíamos es que el precio del precio del petróleo iba a caer un 20 por ciento en cuatro meses, complicando la situación fiscal del gobierno.

Bank of America Merrill Lynch acaba de publicar un informe anunciando una “profunda” recesión en 2013 debido a esta caída del precio del petróleo. Pero este escenario podría ser el más soleado. Porque si colapsa la eurozona el precio del petróleo probablemente se reduciría por la mitad. Sólo una salida de Grecia podría ocasionar una importante disminución.

A esto hay que sumar la enfermedad de Chávez. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si Chávez gana las elecciones y luego se muere o renuncia en medio de una recesión causada por el colapso de la eurozona y los precios petroleros? ¿Tendría Diosdado o Maduro o Jaua o Rangel el capital político para hacer el necesario ajuste o lo retrasarían hasta después de un eventual proceso electoral llevando al país al despeñadero? ¿Y no sería el colmo de la mala suerte que los precios del petróleo colapsaran simultáneamente a una victoria de Capriles?

Recemos que la señora Merkel haga lo correcto.

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