Inmundicias Vivientes

Miércoles, 19 de septiembre de 2012

Hermán Escarrá

El peor error que he cometido en este blog en mucho tiempo es pensar que el gobierno podría estar extorsionando al diputado William Ojeda. Después de verlo regodearse con el video de Caldera, delatando su resentimiento y el odio visceral que le inspira Primero Justicia, creo que el gobierno simplemente lo compró.

Para más lo compró y se burla de él por dejarse comprar, como fue evidente ayer en la Asamblea Nacional cuando Oscar Figuera, del Partido Comunista, dijo entre risas que no iba a felicitar a Ojeda por su intervención porque “costaba aplaudir a quien saltaba de un lado a otro.”

Vea usted mismo el video, para que se le revuelva el estómago, porque me sorprendería mucho que Figuera se atreviera a decir eso sin autorización de la cúpula del oficialismo, es decir, Hugo Chávez.

Y luego está Hermán, el hermano, nada menos, de “La Inmundicia Viviente” (recientemente fallecido), que se unió también abruptamente al coro de críticos “opositores” de la MUD.

¿Le habrán transferido a este par de nulidades 200 mil dólares a sus cuentas bancarias, cantidad que, según algunos dirigente opositores, De Lima estaba ofreciendo a varios dirigentes para que le retiraran el apoyo a Capriles?

Lo dudo. Apostaría a que Ojeda y Escarrá son mucho más baratos.

Otra cosa. Comprando a esta gentuza, rodeándose de estos tránsfugas que abdican de sus principios y lealtades por unos cuantos petrodólares, el gobierno pareciera no sólo querer enlodar a Capriles, también buscar el respiro moral del ladrón que se consuela porque las personas que lo rodean son iguales que él.

“Nadie es un monstruo si lo somos todos,” escribió Simone de Beauvoir. Y pocas frase describen tan bien la filosofía que permea las almas roñosas de los altos funcionarios del gobierno y sus estrategas electorales.

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