El lapsus de Diego Arria

Jueves, 8 de diciembre de 2011

Diego Arria acaba de condicionar su permanencia en la MUD a la lucha contra la impunidad: “Esta situación no se puede evadir. Aquí ha habido gente torturada, las listas Tascón y Maisanta, así como otros atropellos. No es fácil pasar la página. No podría acompañar a la Unidad si no se combate la impunidad.”

Arria, al parecer, está ofendido porque Capriles Radonsky “evadió” la pregunta que le hicieron sobre la Corte Penal Internacional de La Haya en el último debate. Cuando el moderador le preguntó a Capriles si llevaría Chávez a La Haya, él respondió que esa no era una decisión que le correspondería tomar a él como presidente. “La decisión la tomará el Poder Judicial,” dijo.

Para Arria esta respuesta equivale a una defensa a la impunidad. Más aún, que le MUD no comparta el tono de su discurso significa que “la impunidad [podría] ser una característica de un Gobierno futuro.”

Por supuesto, Arria está inventando un debate que no existe. Ningún candidato ha hablado de “borrón y cuenta nueva” ni  abogado a favor de una política de olvidar y perdonar todos los delitos que se han cometido durante los últimos 13 años. Nadie ha hablado de nombrar a Chávez o a Rangel Silva ministro de Defensa, como hizo la Concertación chilena con Pinochet (no porque defendiera la impunidad, sino porque no tenía otra opción).  A diferencia de lo que sugiere Arria, todos conocen la gravedad de los casos de Brito, los comisarios y las listas Tascón y Maisanta. Estoy seguro que en cualquier futuro gobierno de oposición, tarde o temprano, se investigarán los abusos que se han cometido contra ellos.

Más aún, varios de los precandidatos han sufrido más que Arria los abusos del gobierno, incluyendo Capriles. Y precisamente por eso, porque saben lo que está en juego y saben que la prioridad fundamental es derrotar a Hugo Chávez, han decidido adoptar una estrategia que, ellos piensan, aumentan las posibilidades de triunfo y de que haya una transición pacífica de poder.

Esta estrategia, por cierto, no evade la confrontación. A cada rato los candidatos hacen duras críticas al presidente. Pero, por varias razones de peso, la estrategia evade el discurso hiperpolarizador enfatizado más en las promesas de cástigo que en las propuestas para el futuro.

El punto más importante, sin embargo, no es si esta estrategia de Capriles y Pérez y el resto es acertada. El punto es que ellos tienen el derecho a pensar que la prioridad ahora es ganar las elecciones y que el discurso de Arria no constituye la mejor estrategia. Tienen el derecho a esperar una victoria electoral para luego ver qué espacio tienen para castigar los delitos del gobierno sin poner en riesgo la gobernabilidad y la estabilidad política.

Que Arria diga que se va a retirar de la MUD porque el resto no piensa como él revela un lapsus de criterio que, espero, sólo sea un lapsus y no falta de madurez intelectual y responsabilidad.

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