El dilema de Santos

Miércoles, 10 de noviembre de 2010

Juan Manuel Santos

Colombia confronta un difícil dilema: adónde extraditar al narcotraficante y ex boliburgués William Makled. ¿A Estados Unidos o a Venezuela?

La primera opción tiene un argumento poderoso a su favor.

De ser extraditado a Estados Unidos, Makled probablemente revelará pruebas -según él incluso videos- de sus vínculos con funcionarios del gobierno de Venezuela a las autoridades estadounidenses. En un juicio esta evidencia saldría a la luz pública, ennegreciendo aún más la imagen del gobierno venezolano y contribuyendo en la lucha contra el narcotráfico. Ciertamente, el presidente Chávez podría sobrevivir este escándalo, como ha sobrevivido muchos otros. Pero es imprevisible el impacto que podrían tener las revelaciones (y videos) de Makled. Nadie nunca sospechó antes de que ocurriera que unos videos marcarían el fin de Fujimori en Perú.

Al mismo tiempo, hay una razón más moral que política para extraditar a Makled a Estados Unidos. Así asumamos que Makled es una escoria y merece un severo castigo, en Estados Unidos va a ser juzgado por un poder judicial independiente. En Venezuela va a ser juzgado por un poder judicial subordinado al presidente.

Makled, por lo demás, fue arrestado en Colombia en base a una acusación hecha en Estados Unidos. Si se detuvo al narcotraficante en base a esta acusación (y no en base a una acusación venezolana), lo lógico sería entregárselo a las autoridades estadounidenses.

La segunda opción -extraditarlo a Venezuela- también tiene un argumento poderoso a su favor.

Desde que asumió el poder, Santos ha trabajado fuertemente para restablecer las relaciones con Venezuela.

La decisión de Chávez de congelar las relaciones comerciales por sus riñas con Uribe ha afectado seriamente a Colombia (y a Venezuela, pero ese es otro tema). Entre enero y agosto el comercio bilateral estuvo alrededor de los 930 millones de dólares, una disminución del 72 por ciento en relación al mismo período en 2009.

El gobierno colombiano ha hecho un enorme esfuerzo diplomático para que Venezuela levante las restricciones administrativas, sin las cuales rápidamente se dinamizará otra vez el comercio bilateral. También ha logrado con mucho trabajo que Venezuela cancele parte de sus deudas a exportadores colombianos.

Pero la extradición de Makled podría arruinar esta delicada tarea diplomática.

Chávez se lo advirtió explícitamente a Colombia. En su columna del domingo, en clara referencia a Makled y las relaciones con Colombia, el presidente apuntó: “Todo lo que ya hemos alcanzado debemos cuidarlo con el mayor celo: no podemos dejarles flancos vulnerables a quienes pretenden que la discordia impere entre nosotros.”

Unos días antes, hablando sobre el mismo tema, Chávez informó que Santos le había prometido que Makled sería extraditado a Venezuela: “Estoy seguro que el presidente Santos lo va a cumplir…y esto será una forma de seguir abonando en la confianza en la confianza y transparencia para seguir construyendo un nuevo relacionamiento entre nuestras hermanas repúblicas.”

El mensaje o amenaza a Santos no puede ser más clara: “Si no extraditas a Makled, pones en riesgo las relaciones.”

¿Qué debe hacer Santos?

Santos tiene la opción de ceder, por el bien de las relaciones bilaterales y los miles de trabajadores y empresarios que se van a beneficiar con el restablecimiento de las relaciones.

El problema es que, muy probablemente, Chávez le exigirá en el futuro más sacrificios, algunos de ellos quizá inaceptables.

Y, si Santos no está dispuesto a bailar siempre al compás de la música que le dicta Chávez, este sacrificio de la extradición podría resultar ser, en retrospectiva, un error.

Si otro problema descarrila luego las relaciones comerciales, Santos habrá perdido una buena oportunidad de poner su granito de arena en la lucha para debilitar poco a poco el liderazgo Chávez: en el largo plazo, la mejor política para restablecer y blindar las relaciones comerciales.

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2 thoughts on “El dilema de Santos

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