¿Dialogar o no dialogar?

¿Se cometió o no se cometió un error yendo a dialogar?

Primero que nada, ayer la realidad infligió un duro golpe a la tesis de un gobierno friamente calculador que, a cada paso, hace exactamente lo que tiene que hacer para alargar las protestas. En las acciones que algunos han visto muestras de consistencia, organización y hasta genial maquiavelismo, yo más bien he visto una buena dosis de improvisación, incoherencia e irracionalidad -como en la mayoría de los ámbitos de la gestión gubernamental.

Pero a lo que iba.

A mí este debate no me parece muy importante si la oposición mantiene la protesta mientras se lleva a cabo el diálogo -algo que de todos modos va a ocurrir así los partidos no quieran.

Pero creo que el juego se va a trancar pronto, como fue evidente ayer. Coincido con lo que algunos escépticos han dicho: el diálogo podría ser contraproducente si la oposición cede en puntos en los que no debe ceder. Pero ayer todos los líderes de la MUD subrayaron la mismas exigencias, liberación de los presos políticos, renovación de los poderes, desarme de los colectivos, etc.

¿Por qué digo que el juego se va a trancar si la oposición se mantiene firme como todos esperamos que se mantenga?

Porque, aunque muchos no lo dicen, pedirle al gobierno renovación de poderes es tan radical y difícil de lograr como pedirle la renuncia a Maduro. Pues ¿qué ocurriría, por ejemplo, si la oposición logra que se nombre un Tribunal Supremo independiente? Inmediatamente decenas de valientes activistas como Alfredo Romero introducirían demandas contra altos funcionarios de gobierno por la represión de los últimos dos meses -para no irnos más atrás de febrero. Y, si esas demandas son procesadas por un tribunal independiente, estos funcionarios irían presos. El chavismo sabe que su supervivencia depende de la falta de separación de poderes.

Pensar entonces que el diálogo puede sustituir la protesta es una tonta ilusión, porque la única manera de imaginar al gobierno cediendo en asuntos como el CNE y el TSJ es a través de una fuerte y continuada presión en la calle.

Sí, también es difícil imaginar al gobierno cediendo porque no resiste la presión de las protestas. Pero es mucho más difícil imaginarlo cediendo solamente porque la MUD se lo pide por las buenas en Miraflores.

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