Descomposición moral

Jueves, 16 de septiembre de 2010

Ramo Verde

Los dejo con un extracto de la columna de Rocío San Miguel, publicada hoy en el diario Tal Cual (cursivas mías):

Más de 100 militares privados de libertad en las instalaciones de “Ramo Verde” iniciaron una protesta por retardos procesales en sus causas, la tarde del domingo 12 de septiembre. Un hecho sin precedentes en un centro de procesados militares, sujeto a estrictos cánones de disciplina, obediencia y subordinación.

La protesta pudo reconducirse en la noche de ese mismo día, después de salir del recinto los familiares de los militares, que decidieron acompañar voluntariamente a los huelguistas y asumir la Defensoría del Pueblo el compromiso de instalar al día siguiente, un tribunal itinerante que permitiera evaluar las circunstancias de los retardos procesales. Sólo así, pudo devolverse el control de la cárcel en poder de unos 30 a 40 procesados que lideraron la huelga con la solidaridad del resto, entre soldados, sargentos y oficiales.

La mañana siguiente se realizó un conteo de privados de libertad, antes de instalarse en el sitio un fiscal del Ministerio Público de derechos fundamentales con competencia nacional, el defensor del pueblo del estado Miranda, la defensoría pública militar, y representantes de un tribunal militar de ejecución de sentencias.

Sin embargo, lo que temíamos sucedió. Sobrepasada la noticia y allanada la crisis, comenzaron las represalias, en este caso contra los más débiles, el capitán Luis Figueroa, y los sargentos Ricardo Lacre y Carlos Carreño, aislados en celdas de castigo; el primero sin recibir medicamentos necesarios para una operación que debe realizarse este próximo lunes en el Hospital Militar, un oficial sentenciado que ha cumplido pena de 8 años y sólo espera redención para salir en libertad plena, en el marco de esas circunstancias en las que el Estado castiga, pues al sacar las cuentas termina pagando más días encerrado de los que le tocaban en realidad. A los tres militares aislados se les ha acusado del extravío de un candado, la pérdida de chucherías de la cantina, el hallazgo de un tabaco de marihuana y de piropear a una sargento. ¡Válgame Dios! Esa es la razón para aislarlos sin proceso alguno, que demuestre que ellos han sido responsables de estos incidentes que ocurrieron todos al día siguiente de la protesta.

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