Contra la “gran” movilización

Jueves, 20 de enero de 2011

Durante el último mes, sobre todo a partir del paquetazo de leyes de diciembre, se ha retomado el uso de las marchas como mecanismo de resistencia democrática. Bajo esta nueva línea de acción, los partidos y la sociedad civil democrática están convocando una movilización el 23 de enero, día que se conmemora la caída de la dictadura de Pérez Jiménez.

La dinámica que se está creando me parece saludable. En el pasado ha habido cierta reticencia a organizar “grandes” marchas por parte del liderazgo opositor. En parte, quizá, porque organizar una movilización no es fácil. Pero también por el temor al fracaso. Mientras más espaciadas son las marchas, más grandes son las expectativas de éxito. Y, mientras más grandes son las expectativas de éxito, mayor el temor a fracasar, lo cual no es precisamente un incentivo para la movilización.

Por eso lo mejor es la movilización constante, aceptando que algunas marchas serán exitosas y otras no. De ese modo, no se inflarán la expectativas, se ejercerá constante presión sobre el gobierno y se hará de la acción de calle un hábito.

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