Aponte Aponte y Chaplin

Jueves, 19 de abril de 2012

Lo que más sorprende de la entrevista que le hizo Soi TV al ex magistrado Aponte Aponte no fue lo que dijo, sino la manera como se contradecía mientras hablaba. De un instante a otro pasaba de confesar sus culpas a pintarse como un hombre decente que fue “vilmente traicionado.”

Verioska: ¿Qué caso recuerda que fue manipulado?
Magistrado: Fueron bastantes. El único que me acuerdo fue un caso en Maracaibo de un diputado que le dicen Mazuco.
Verioska: ¿Cómo fue ese caso?
Magistrado: Bueno el caso fue más o menos un caso que buscaron un preso, lo encapucharon, y lo pusieron como testigo para que dijera que este señor había sido el que dio la orden para que mataran al otro.
Verioska: ¿Y que le habría solicitado la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia?
Magistrado: Bueno eso precisamente. Avalar esa situación. Y al hombre se le pago dándole la libertad.

Luego es aún más tajante en su admisión de culpa:

Magistrado: A mí me pedían los favores y yo los ejecutaba. Y ay del juez que se negara a ejecutarlo.
Verioska: ¿Qué le pasaba al juez que no le hiciera caso?
Magistrado: Era removido del cargo
Verioska: ¿A cuantos jueces removió del cargo?
Magistrado: Bueno yo no. Eso lo hacia la comisión judicial. Pero fueron muchos.
Verioska: ¿Usted apoyo a más de uno para que fuese removido de su cargo?
Magistrado: Si lo apoyé.

Pero luego suelta esto:

Verioska: ¿Por qué habla usted ahora?
Magistrado: ¿Por qué hablo yo ahora? Yo sé que a mí en Venezuela a raíz de esto me van a calificar de traidor. Y lo asumo. Pero yo fui vilmente traicionado. Fui vilmente humillado. Fui vilmente manipulado...
Verioska: Cuando usted dice que fue traicionado, ¿a qué se refiere?
Magistrado: Bueno para muestra, lo que pasó en la Asamblea Nacional. Lo que pasó con el poder moral, que dan veredicto no estudiando a fondo mis argumentos que le di. Sino que se veía que eso ya venía por un tubo. Esa era la decisión. Y después me iban a poner en la Asamblea Nacional: ahí lo tienen, cómanselo.

Primero dice que el participaba y era cómplice en la manipulación de los procesos judiciales. Luego dice que él fue traicionado porque en su caso se manipuló la justicia.

Hacia el final la periodista, confundida, le señala esta contradicción, esta extraña manera como de una oración a otra, de una palabra a otra, pasa de víctima honorable de una vil traición a hombre arrepentido por los crímenes que ha cometido. El momento parece sacado de Chaplin:

Verioska: ¿Que le diría a Venezuela que lo está viendo reconocer que usted manipuló la justicia?
Magistrado: Yo le diría a Venezuela que está a tiempo de recuperarse, que no caigamos en los errores del pasado, que pensemos en un futuro más promisorio, más democrático y más de libertad, y yo como hombre, como venezolano, asumo mi responsabilidad y si lo hice mal, si lo hice mal asumo mi culpa; y si es de pagar por ello… pago por ello, pero yo no voy a pagar por un delito, que yo no cometí.
Verioska: A qué se refiere, porque usted esta reconociendo que sí manipuló la justicia…
Magistrado: Al caso de… no, no, me refiero ahora al caso Makled.

 

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