Rompiendo el blindaje

Martes, 12 de junio de 2012

Concuerdo con quienes dicen que en las últimas dos semanas la campaña de Capriles ha mejorado. No sólo lo digo por la marcha del domingo, que atizó otra vez los ánimos de la oposición; lo digo, principalmente, porque el mensaje, hasta ahora un poco fragmentado, se ha focalizado y uno de los focos ha sido el tema de la inseguridad.

Ahora bien, es obvio que la alta criminalidad, hasta ahora, no ha representado un significativo costo electoral para el gobierno ni se ha traducido en una ganancia en votos para la oposición.

En 2006, cuando Chávez fue cómodamente reelecto, ya la inseguridad era la principal preocupación de los venezolanos. Su popularidad actual, todavía alta, no parece significativamente afectada por el número de homicidios, en 2011 mayor al de todos los países europeos juntos.

Que más del 60 por ciento de los venezolanos diga que la inseguridad es el problema que más lo preocupa no significa que el crimen va a ser un factor fundamental para determinar su voto. Otros factores cuentan.

Al mismo tiempo, la oposición puede convertir la inseguridad en un factor mucho más pesado e importante a la hora de determinar el voto. Y la pregunta importante es cómo hacerlo.

¿Enfatizando el tema como lo ha venido haciendo Capriles?

Sin duda. Pero también se deben buscar enfoques creativos; averiguando, por ejemplo, porqué hasta ahora la inseguridad no le dado réditos políticos a la oposición.

Un reporte publicado recientemente por Diálogo Interamericano nos da una pista:

Confidence in Latin American police forces is relatively low…The police with the poorest assessments are in the Andean countries. In the past three years, the Venezuelan and Bolivian police have ranked last and next-to-last in the world.

Recapitulemos:

  • Tenemos a un Chávez con una popularidad todavía relativamente alta.
  • Una población que, mayoritariamente, dice que el principal problema del país es la inseguridad. (En ninguno de los países medidos por Latinobarómetro el porcentaje de los que califican la inseguridad como el peor problema es tan alto).
  • Y la policía que menos respeto inspira por parte de sus propios ciudadanos en todo el mundo.

¿Será que un alto porcentaje de la población achaca la responsabilidad de la inseguridad a las policías y otras autoridades y no al presidente, al igual que lo ha hecho, durante mucho tiempo, con sus ministros? ¿Será que muchos venezolanos consideran la inseguridad el orden natural de la cosas y se niegan a culpar al mandatario por esta situación? ¿O será simplemente que la inseguridad no pesa mucho cuando se le compara con otros factores como el gasto, el crecimiento económico y la carisma de Chávez?

Ninguna posibilidad excluye a la otra. En todo caso, Capriles no pierde nada refinando su mensaje anticrimen e iluminando esos hilos que conectan la tragedia nacional de la inseguridad con las decisiones y políticas del presidente.

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