Rodeolandia

Martes, 12 de julio de 2011

Yoifre y Oriente, pranes de El Rodeo

A un mes del chispazo que encendió la trágica crisis carcelaria cuyo epicentro es El Rodeo, ¿cuáles son las sorpresas?

La crisis de El Rodeo II parece una secesión. Sabíamos que los pranes existían, pero pocos conocíamos el grado de sofisticación de los gobiernos dentro las cárceles. Los centros penitenciarios son prácticamente republiquetas gobernadas por los mismos presos, con un alto grado de autonomía que hace pensar en naciones dentro de la nación o territorios secesionistas. Las cárceles tienen sus propias leyes, su propio sistema de recolección tributaria, su propio ejército, incluso su propio idioma.

El gobierno (o el “carro”) está formado por el máximo líder (o pran) y los luceros (los hombres de confianza del pran). Éstos cobran una renta a los demás presos para cubrir los gastos que se requieren para mantener orden en el penal. El tamaño de la renta depende del delito del preso. Si está preso por un delito menor, paga poco. Si está preso por extorsión, por asesinato o por droga, paga más. La renta anual de El Rodeo I era de aproximadamente 2,5 milllones de dólares y se utilizaba para muchas cosas, desde armas a productos de limpieza. Pero la economía de la cárcel era mucho más grande. Además de los impuestos o la renta, entraba mucho dinero por venta de alcohol, droga y delitos (como los secuestro express) que se coordinaban con teléfonos celulares desde el penal.

Fernando Rodríguez lo dijo muy bien: pronto los pranes serán elegidos democráticamente y cada cárcel tendrá su escaño en la ONU.

Rodeo 2.0. No extrañaría que los presos venezolanos estén explotando ya Groupon o Google +, la nueva competencia de Facebook, porque parecen estar empapados en el uso de la tecnología y las redes sociales. Los medios privados no pueden acercarse a El Rodeo y los medios estatales, con mejor acceso, revelan muy poco. Pero a través de las redes sociales los presos han logrado burlar el firewall informativo del gobierno. Fotos, mensajes, twits y videos narrando lo que ocurre dentro de El Rodeo II circulan por las redes sociales. Un preso se despidió de su familia antes de morir a través de Facebook. Días después el cadáver de ese mismo joven apareció en YouTube, donde también han brotado docenas de videos mostrando lo que ocurre dentro del centro penitenciario. Las redes sociales también han ayudado a los presos de diferentes cárceles a coordinar protestas. Expertos en el tema aseguran que los 33 gobiernos (o “carros”) de las cárceles venezolanas se parecen mucho en parte, sí, por la alta rotación de presos. Pero también porque las nuevas tecnologías han facilitado el intercambio de ideas e información entre las cárceles. El modelo del “carro” ha sido exportado.

Por otro lado, periodistas, blogueros y activistas defensores de derechos humanos han logrado tender puentes de comunicación con los reclusos utilizando Twitter y Facebook. Carlos Nieto, director de la ONG Una Ventana hacia la Libertad, lleva tiempo haciéndolo y dice que a veces se entera de lo que ocurre dentro de lás cárceles antes que los mismos directores de los penales.

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