La unidad de la oposición y del chavismo

Miércoles, 27 de febrero de 2012

En el caso de un eventual proceso electoral, ¿qué tan unido está el gobierno y qué tan unida está la oposición?

Creo que la respuesta a esta pregunta es preocupante y debe provocar debate y reflexión en la MUD.

Dos fracasos electorales consecutivos han fomentado divisiones en torno a cuál debe ser la estrategia de la oposición, fortaleciendo y expandiendo a una corriente más “dura” que piensa que Capriles cometió un error en la campaña presidencial enfocándose casi exclusivamente en problemas como la educación y el empleo a la vez que relegaba a un segundo plano la defensa de los principios democráticos y la presión al CNE por unas condiciones electorales más justas. (El reciente informe de la MUD analizando la derrota del 7 de octubre hace énfasis en estos puntos).

Si Capriles vuelve a ser el candidato de la oposición y decide no alterar un ápice su estrategia, esta división se agudizaría, seguramente perjudicándolo. Más aún, lo más probable es que el gobierno se radicalice en la campaña, fortaleciendo a las voces “duras” y debilitando la coherencia y unidad del mensaje más reconciliador de Capriles.

Por encima de esto, Capriles esta vez no va a estar legitimado por unas primarias, lo cual le da menos poder que antes para imponer una agenda que los demás acaten. Es obvio, pues, que si quiere aumentar sus posibilidades de triunfo Capriles tendrá que hacer un intenso trabajo político de negociación con los demás miembros de la MUD, o hacer malabarismos y buscar un discurso que satisfaga a sus adversarios dentro de la oposición y al mismo tiempo seduzca al electorado de inclinación chavista que él ha tratado de captar con su discurso suave. En fin, en 2013 Capriles no va a tener la misma libertad y espacio de maniobra para dirigir su campaña que tuvo en 2012.

El chavismo, por otra parte, no confronta esta clase de problemas. Nombrando a Maduro como su sucesor, Chávez resolvió con una conferencia de prensa el tema de la sucesión. Y la combinación de miedo a perder el poder con la imposibilidad que tiene cualquier aspirante de disputarle el liderazgo al candidato elegido por Chávez es una fuerte garantía de unidad en el corto plazo.

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