It is happening here!

Martes, 9 de julio de 2013

Viajando y con pésimo Internet pero un breve comentario sobre Edward Snowden, que podría asilarse en Venezuela.

Primero, dejando a un lado nuestra opinión sobre Snowden, sus revelaciones deben atizar el viejo debate sobre la inevitable tensión entre la seguridad y el respeto a las libertades civiles.

Porque Snowden ilustra que esta tensión se ha agudizado con la creciente digitalización de nuestras vidas (que nos impide dar un paso sin dejar huellas en el mundo digital), el surgimiento de Big Data (la capacidad de masiva recolección y almacenamiento de estas huellas) y el creciente poder destructor de los grupos terroristas (también producto de los avances tecnológicos).

¿Cómo evitar que este peligroso cóctel se transforme en una pesadilla orwelliana donde gobiernos democráticos empiecen a utilizar estas herramientas para chantajear, extorsionar o reprimir a la disidencia e incluso perpetuarse en el poder?

La respuesta es fiscalización. Oversight. Pero como dice Fareed Zakaria:

Obama Administration officials…insist that any fishing expeditions undertaken through terabytes of collected data are highly targeted and do not involve innocent Americans…Maybe so, but over the past 33 years, the Executive Branch has made 33,900 requests for surveillance to a special court created to make sure there are solid grounds to grant these surveillance powers. The court has approved all but 11 of them. Is that genuine oversight? It is hard to say, for the court itself is secret. Shouldn’t we know more?

Hasta ahora no tenemos pruebas de que el gobierno de EEUU haya utilizado estos programas con propósitos políticos internos, la peor amenaza de estos programas de vigilancia. Pero ¿qué nos garantiza que esto no va a ocurrir en el futuro? ¿Y son las actuales garantías lo suficientemente sólidas para proteger a los estadounidenses si un radical o un populista asciende al poder? En esto no podemos olvidar a Sinclair Lewis (“It can’t happen here“). Ni a Philip Roth.

Y esto me lleva a Snowden, quien está pidiendo un asilo en un país donde ya es una realidad esta pesadilla que no ha ocurrido, pero podría ocurrir, en Estados Unidos.

Revelando los documentos del NSA Snowden quiso sacar a la luz una incómoda realidad y llamar la atención a una amenaza real, presuntamente con el objetivo de revertir el alcance de estos programas e impedir que condujeran a una situación como la que ya ocurre en Venezuela.

Vaya tragedia griega, la de Snowden. Su idealismo lo llevó a meterse en un tremendo lío. Pero ahora tiene que elegir entre su propia supervivencia (una vida en libertad) y traicionar las convicciones por las cuales ha sacrificado tanto. Porque refugiarse en un país que ilustra la pesadilla que el busca evitar para su propio país es traicionar sus convicciones. Y, si está dispuesto ahora a traicionarlas, ¿tiene algún sentido lo que hizo?

Por supuesto, Snowden nunca eligió esta situación. La vida lo fue cruelmente acorralando.

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