¿Es #LaSalida la salida?

Jueves, 13 de febrero de 2014

¿Qué es mejor? ¿Protestar para buscar ya un cambio de gobierno o forjar una estrategia moderada de largo plazo para derrotar al gobierno en las presidenciales de 2019?

Quienes han planteado mejor el dilema son Carlos Blanco y Fernando Mires.

El argumento de Mires, defensor de Capriles, se reduce a que..

En Venezuela lo que más abunda son manifestaciones sociales. Pero ponerse al lado de ellas exige bajar el perfil publicitario de las acciones políticas, analizar cada huelga, cada paro, cada síntoma de descontento, y convertirse en abogado político de los manifestantes. En otras palabras, y eso es lo que captó Capriles, había llegado el momento de crecer desde abajo hacia arriba, ganar con paciencia y trabajo gris a trabajadores aún adictos a Maduro, buscar modos de comunicación con la masa indecisa y cerrar filas alrededor de los bastiones regionales arrebatados al gobierno. En fin, todo indicaba que la dirigencia de la oposición iba aprovechar el lapso no-electoral para configurar una mayoría social, democrática y popular en contra de la oligarquía militar-civil enquistada en el poder.

¿Cómo? Librando…

…una ardua lucha al interior de los sindicatos, de las organizaciones populares y civiles, en las universidades y en las escuelas, en los pueblos y en las aldeas. El poder de la calle –ese es el punto- surge del poder social y no al revés.

Por otro lado, Carlos Blanco defiende la propuesta de Leopoldo y MCM:

El país no espera porque no solo se desintegra el Estado capturado por las mafias, sino que la sociedad, agobiada por la escasez y el crimen, no aguanta más. El caos y la anarquía ya existentes han llegado a cotas inmanejables y por tal razón el reemplazo del régimen de Maduro debería hacerse cuanto antes. Sin duda que en el país hay quienes creen que la restauración de la democracia pasa por un golpe de estado, similar al de Chávez en 1992; sin embargo, no es esta la postura que promueven Ledezma, Leopoldo, María Corina y la MP…el reemplazo de Maduro puede y debe hacerse dentro de las posibilidades que plantea la Constitución.

¿Quién tiene la razón?

El problema de los caprilistas es que miran la realidad no como algo fluido y cambiante sino estático. Asumen que en cinco años el escenario político va a ser el mismo y tendremos otra vez una oportunidad de ascender al poder. Pero ¿la tendremos?

La situación de los medios se ha transformado radicalmente en pocos meses. A este ritmo es posible que ningún diario importante esté en manos de adversarios del gobierno u operando a finales de año. El derecho a la manifestación pacífica está bajo azote, así como el de libre movilidad. Lo más probable es que la represión aumente conforme se acentúe la crisis economica. Y la crisis se va a acentuar.

El 7/O y el 14/A hubo una oportunidad real de victoria. En 2019 quizá ya no queden suficientes espacios de acción democrática para aspirar a una transición. Y, si quedan espacios, será porque la oposición…salió a la calle a presionar.

Que el timing no es el ideal para convocar protestas (porque en este momento no somos mayoría) es un argumento débil. En este sentido el resultado de las municipales no es lo importante. Lo clave es preguntarse si, en un terreno electoral nivelado (sin trampas, ventajismo, intimidación del voto, represión, monopolio de medios, etc), la oposición estaría en el poder. Los defensores de Capriles podrán pensar que nunca hemos sido mayoría. Pero hace pocos meses Capriles sostenía que sí lo éramos.

Pero ¿tienen razón Leopoldo y MCM en proponer #LaSalida?

Las críticas más inteligentes a ellos no son críticas a las protestas en sí mismas. Son criticas a una estrategia confusa que consiste en lanzar una idea con pocas posibilidades de éxito. Porque ¿cómo exactamente vamos a pasar de la calle al revocatorio, la renuncia o la Asamblea Constituyente si todas las instituciones están en manos del gobierno?

Es un punto válido. Nos dice que la estrategia puede ser mejor. Todas las estrategias siempre pueden ser mejores. Lo que no nos dice es que antes de las protestas la inercia opositora nos tenía enlodados en un lugar peor al que estamos ahora.

#LaSalida quizá no es la salida, pero ha contribuido a recobrar un sentido de urgencia y una disposición de lucha sin los cuales es difícil imaginar un fin al chavismo.

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