Amenaza endógena

Miércoles, 14 de marzo de 2012

El Gato y Diosdado

Un extracto del reporte de El Universal sobre la decisión del PSUV de expulsar de sus filas al gobernador de Monagas, Jose Gregorio “El Gato” Briceño:

De igual manera, Elías Jaua llamó a toda la militancia a cerrar filas “con las orientaciones estratégicas y tácticas del comandante Hugo Chávez” y alertó sobre “las desviaciones reformistas burgueses”…

Asimismo, el vicepresidente leyó un mensaje del presidente Hugo Chávez donde apoya la decisión tomada por el PSUV en contra de Briceño.

De la reacción de Jaua (léala toda) se desprenden dos cosas:

1) El miedo a la división dentro del PSUV, un miedo que deriva, por supuesto, del cáncer de Chávez y la amenaza que la enfermedad lo saque del juego político.

2) La desfachatez con que Jaua utiliza a Chávez como pegamento; de invocarlo para evitar cualquier amenaza de desintegración. Particularmente revelador es su lectura del tuit del presidente. No lo citó ni hablo del tuit, sino lo leyó.

Este temor, por cierto, es totalmente justificado. Ver al Gato Briceño y al diputado Jesús Domínguez jurando lealtad al presidente a la vez que expresan un desprecio casi visceral por Diosdado Cabello es una anticipo de lo que le pasaría al PSUV sin Chávez.

También lo son los conflictos intrachavistas en ocho estados intensificados por la corta ausencia del presidente.

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