¿Se jodió otra vez el Perú?

Miércoles, 13 de abril de 2011

Entre cáncer terminal y sida

El Perú confronta el peor de los escenarios: una segunda vuelta entre Keiko Fujimori, hija del dictador que gobernó el país en la década de los 90, y Ollanta Humala, un ex militar nacionalista cuyo programa de gobierno está más cerca de Hugo Chávez que de Lula y amenaza con hundir al Perú en el mismo hoyo que lo hundió Velasco Alvarado a finales de los sesenta y principios de los setenta.

La decisión que confrontan los peruanos no podía ser más difícil.

Fujimori probablemente no representa una amenaza mayor en materia económica. Pero con ella podría volver a una posición de poder e influencia un criminal cuyo gobierno es directamente responsable, entre otras cosas, de asesinar a los estudiantes de La Cantuta, de masacrar a los vecinos de los Barrios Altos confundiéndolos con senderistas, de descuartizar a Mariella Barreto, de torturar al reportero Fabián Salazar y a Leonor La Rosa (esta última también fue violada), de falsificar milliones de firmas con propósitos electorales, de robarles canales de TV y estaciones de radio a Baruch Ivcher y Delgado Parker, y de acosar e intimidar al diario El Comercio y el Canal N por emitir información independiente, no dictada por Vladimiro Montesinos.

Humala, por su parte, representa también una amenaza autoritaria (yo diría más que Keiko) y la posibilidad de un giro en materia económica que podría arrimar al Perú hacia el desfiladero.

¿Cómo se llegó a esto?

En primer lugar, la división del voto del centro. Es falso, como dicen algunos, que el resultado refleje un profundo descontento con el modelo económico. Hay algo de eso, sin duda. El crecimiento económico sostenido del Perú no ha llegado a todo el mundo. Y la desigualdad, que siempre atiza el resentimiento social, ha aumentado (aunque un aumento menor en importancia que la reducción de pobreza y las mejoras en los índices de desarrollo humano). Pero los tres candidatos del centro alcanzaron sumados casi el 50 por ciento del voto (Humala sólo el 31). Y el programa económico de Keiko, que obtuvo 23 por ciento del voto, es continuista.

(Otros dos datos interesantes:

1) Si la explicación del triunfo de Humala es el descontento con el modelo económico, ¿qué explica el impresionante ascenso de Humala en las semanas previas a las elecciones? ¿A que muchos peruanos, de un día a otro, se desilusionaron con el modelo? Lo dudo.

2) Varias encuestas revelan que para los peruanos uno de los principales problemas es la inseguridad. Y esas mismas encuestas revelan que Humala es visto como el mejor candidato para solucionar este problema.)

El segundo factor que explica lo ocurrido es la crisis de partidos. Es cierto que se puede responsabilizar a Toledo, Kuczynski y Castañeda de no unirse para evitar esta catástrofe. Pero en cualquier país este tipo de comportamiento es inevitable (rara es la madurez que mostró la oposición venezolana forjando una plataforma unitaria en las legislativas del pasado septiembre). De haber un sistema sólido de partidos en el Perú, los tres candidatos del centro hubiesen probablemente resuelto sus problemas en primarias y los prospectos del país no fuesen ahora tan oscuros.

Próximamente:

  • ¿Por quién votaría yo si las elecciones peruanas fueran hoy?
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